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Los efectos macroeconómicos del COVID-19 en México

Por Alberto García Huitrón • Karla D. González Esquinca

MARZO 26, 2020.- El mundo está viviendo una pandemia que pondrá a prueba la resiliencia de los sistemas de salud y de la economía a nivel global. Como lo expresó Pierre-Olivier Gourinchas, suavizar la curva epidemiológica hace que la recesión económica sea más pronunciada. Las políticas adoptadas en muchos países para suavizar dicha curva, como el distanciamiento social y las cuarentenas, tendrán un efecto real y de largo plazo sobre las economías, el cual será acentuado debido al grado de globalización e integración económica del siglo XXI.

Las propuestas por parte de Estados Unidos y Europa para afrontar la crisis se han caracterizado por ir mucho más allá de las respuestas convencionales a crisis económicas, debido al carácter universal de la situación actual. Muchos países ya han anunciado paquetes fiscales para estimular el ingreso de los hogares y evitar que las empresas entren en bancarrota. Ahora bien, hay preguntas que no han sido analizadas bajo el contexto de países en vías de desarrollo: ¿Podemos adoptar las mismas políticas públicas cuando la economía se caracteriza por altos índices de informalidad? ¿Qué porcentaje de la población puede darse el lujo de seguir recibiendo su salario sin asistir al trabajo? ¿Qué pasará con los ingresos de las poblaciones más vulnerables?

Ilustración: Víctor Solís, cortesía de Nexos

Efectos macroeconómicos en México

Ante el aumento de casos confirmados por COVID-19 en México, la moneda mexicana se depreció más de 30 %: a finales de febrero el dólar cerró en 19.64 pesos y el 23 de marzo en 25.68 pesos. Sin embargo, el choque en la producción apenas comienza. Mientras más personas dejen de laborar tanto en México como en EUA, la presión sobre el tipo de cambio aumentará debido a 6 factores:

i) El colapso del sector turístico, que representó el 8.7 % del PIB en México en 2018. Las restricciones de vuelos, cierre de hoteles, playas y atracciones turísticas harán que el sector sea uno de las más afectados por un tiempo indefinido. La entrada de divisas internacionales por actividades turísticas fue de 1.9 % del PIB en 2019. Además, el sector emplea al 6 % del sector formal remunerado del país.

ii) La disminución esperada en las remesas debido a la contracción de la actividad económica en Estados Unidos. Goldman Sachs espera una reducción del PIB de EUA de 3.8 % en 2020 (y del 24 % anualizado en el segundo trimestre). Por otro lado, las remesas representaron el 2.9 % del PIB durante 2018. Esto representa una disminución en el ingreso disponible de hogares vulnerables, además de una menor oferta de dólares en México.

iii) La disminución en las exportaciones debido a la reducción de la demanda por bienes mexicanos en el extranjero. La actividad manufacturera representó 15.9 % del PIB en 2019 y las exportaciones manufactureras representaron 89 % de las exportaciones totales. El cierre de plantas en el sector automotriz y otros sectores tendrán repercusiones fuertes sobre la actividad económica, así como en el mercado laboral.

iv) El colapso en el precio del petróleo. La Mezcla Mexicana de Exportación cayó a un mínimo histórico de 14.54 dólares por barril, lo cual implica una menor cantidad de dólares entrando a la economía mexicana. La disminución de los ingresos de Pemex representa un reto adicional para el sector público, debido a la posición financiera deficitaria de la empresa. Está por verse la reacción de las agencias calificadoras con respecto a la calificación de su deuda y su repercusión sobre el valor del peso.

v) La apreciación del dólar vis-à-vis otras monedas debido al efecto “flight to safety” en contextos de incertidumbre internacional, en el que inversionistas internacionales buscan bonos seguros.

vi) El papel de las expectativas: si los mercados internacionales anticipan que la demanda por consumo o la cadena de suministro en México va a estar comprometida de tal manera que imposibilite una recuperación en forma de V después de la crisis, los inversionistas perderán la confianza en el peso, incluso antes de que dicho escenario se materialice.

Todos los factores anteriores reducen la cantidad de dólares que entran a la economía mexicana. Por lo tanto, se espera que el peso siga en una tendencia al alza durante las próximas semanas.

¿Bajo qué contexto tiene que enfrentar la crisis el gobierno mexicano?

Durante 2019, el PIB en México decreció 0.1 % y la deuda neta total cerró en 35.2 % del PIB, de la cual el 27.5 % del PIB constituye deuda interna y 7.7 % del PIB deuda externa. La depreciación actual ya está aumentando el costo del servicio de la deuda y se anticipa que dicha tendencia continúe (el pago del servicio de la deuda fue de 2.7 % del PIB en 2019). Sin embargo, la administración federal mantuvo su promesa de generar un superávit primario (1.1 % del PIB).

A diferencia de la crisis de 2009, en donde México tenía suficiente espacio para contraer deuda e inyectar dinero en la economía, la actual pandemia sorprendió a México en una posición fiscal delicada. No obstante, el gobierno puede utilizar a su favor el compromiso que cumplió de tener un superávit primario para dar certidumbre sobre el futuro comportamiento de las finanzas públicas.

¿Cómo puede el gobierno responder ante el reto que representa el COVID-19?

La comunidad internacional ha enfatizado la importancia de evitar que las empresas entren en bancarrota debido a una menor demanda de sus bienes, o su incapacidad de producirlos por la disrupción en la cadena productiva. Debido a esto, países como Estados Unidos y Alemania han aprobado garantías de préstamos y mayor gasto hasta por 20 % del PIB.

En México, Banxico redujo su tasa de referencia dos veces ante la incertidumbre internacional, la primera por 25 puntos base y la más reciente de 50 puntos base, ubicándose en 6.5 %. Sin embargo, la política monetaria no será la principal herramienta para superar la crisis actual debido a que su causa se encuentra en el sector real de la economía. Existe un límite para disminuir la tasa de interés: una reducción mayor implicaría una disminución en el spread con la tasa libre de riesgo y una mayor salida de capital hacia Estados Unidos. Dicho eso, Banxico deberá garantizar de forma creíble la liquidez y estabilidad del sistema financiero para que la situación actual no se deteriore.

¿Cómo afecta la informalidad a la decisión de política pública a realizar en este momento?

En México, el 56.9 % de la población ocupada pertenece al sector informal. Especialmente para ellos, los servicios públicos de salud presentan una calidad heterogénea y es difícil que pueden dejar de trabajar o hacer home office durante la cuarentena. La decisión que esos hogares enfrentan es la de la probabilidad de contagiarse contra la certeza de no tener dinero para alimentar a su familia. Además, muchas empresas no tienen acceso al mercado de capitales, por lo que garantizar la deuda de micro, pequeñas y medianas empresas no es suficiente para asegurar un ingreso mínimo a la población durante los próximos meses. En ausencia de mecanismos de focalización efectivos, la única alternativa es recurrir a una transferencia general a la población para fomentar el consumo, aunque esto implique altos errores de inclusión.

Lo más urgente es proteger a la población más vulnerable mientras se da certidumbre al mercado por medio del anuncio de un paquete fiscal similar en magnitud al anunciado por otros países. El mensaje sería claro: el gobierno mexicano está dispuesto a todo para proteger a su población y a la economía para garantizar una recuperación en forma de V en cuanto sea prudente dejar la cuarentena. Esto, además, disminuiría la posibilidad de un ataque especulativo contra el peso. Para financiar estas políticas, el gobierno tiene tres opciones:

i) Aumentar impuestos

ii) Reorientar el gasto

iii) Endeudamiento

Aumentar los impuestos disminuiría aún más el consumo. Una redefinición del gasto sería deseable, pues no implicaría la emisión de deuda para lidiar con el choque. Sin embargo, no es claro que exista suficiente margen para modificar el gasto ni de que, aunque así fuera, resultaría suficiente para apoyar a los hogares y empresas mexicanas.

El gobierno mexicano tendrá que recurrir al endeudamiento para afrontar los retos que se avecinan. Si bien un aumento en la deuda no será bien recibido por los mercados, una medida paliativa es dotarla con reglas de asignación claras y transparentes, para dar certidumbre sobre el uso de los recursos y asegurar que no se trata de una emisión de deuda por un mal manejo de finanzas públicas. El gobierno tendrá que actuar rápidamente, ya que la mayoría de los países emitirán deuda. Si existe una expectativa de que el sistema financiero llegue al límite con respecto a lo que puede prestar, el gobierno mexicano debe asegurar recursos suficientes para lidiar con la posible crisis antes de llegar a ese punto, especialmente cuando se desconoce la duración del choque.

Actualmente se está discutiendo en Europa la propuesta de un “Pandemic Bond” por parte del Banco Central Europeo, cuya ventaja es que no se contabilizará como deuda de cada país debido a su naturaleza supranacional. Aunque México no tiene esa posibilidad, también puede emitir un “Bono Pandemia” con reglas de asignación claras, transparentes y específicas que sólo involucran el apoyo a hogares y empresas. En contraste con países de altos ingresos, el gasto deberá destinarse en menor medida hacia garantías a préstamos y más hacia transferencias directas, pues es la única manera de apoyar a la población que trabaja en el sector informal.

Adicionalmente, el gobierno podría reducir el IVA temporalmente, lo cual beneficiaría a hogares de bajos ingresos más que proporcionalmente debido a la naturaleza regresiva de impuestos al consumo. Finalmente, el gobierno puede ofrecer subsidios en las tarifas de agua, electricidad y servicios, al tiempo que negocia con el sistema bancario el aplazamiento de pago de préstamos e hipotecas.

Si bien es pronto para determinar el impacto exacto que todos estos choques tendrán sobre la economía, una estimación preliminar indica que el PIB per cápita sufrirá una disminución del 5 % en 2020. Además de la crisis de salud, la recesión que le seguirá puede ser aguda si el gobierno no la acompaña inteligentemente. En el diseño de política pública, es importante no copiar políticas diseñadas en otros países, reconociendo que México es un país con un alto porcentaje de población vulnerable. Ellos deben ser la prioridad, los que trabajan al día, los que no tiene voz. Protegiéndolos a ellos, protegemos al país.

Alberto García Huitrón
Estudiante de la Maestría de Administración Pública en Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard. Economista y politólogo por el ITAM.

Karla D. González Esquinca
Estudió Relaciones Internacionales en el ITAM. Trabaja en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en investigación macroeconómica. Fue asistente de investigación en el ITAM y  editora web en la revista Foreign Affairs Latinoamérica.

Referencias

Ferguson, Neil M., Daniel Laydon, et al. (2020), “ Impact of non-pharmaceutical interventions (NPIs) to reduce COVID-19 mortality and healthcare demand”, Imperial College COVID-19 Response Team.

Ioannidis, John (2020), “A fiasco in the making? As the coronavirus pandemic takes hold, we are making decisions without reliable data, StatNews.com, 17 de marzo. 

Naldwin, Ricard, Betarice Weder di Mauro (2020), “Mitigating the COVID Economic Crisis: Act As Fast and Do Whatever It Takes”, CEPR Press. 

Gourinchas, Pierre-Oliver (2020), “ Flattening the pandemic and recession curves”, enBaldwin R., Beatrice Weder di Mauro, “Mitigating the COVID Economic Crisis: Act As Fast and Do Whatever It Takes”, CEPR Press. 

Gopinath, Gita (2020), Limiting the economic fallout of the coronavirus with large targeted policies, enBaldwin R., Beatrice Weder di Mauro, “Mitigating the COVID Economic Crisis: Act As Fast and Do Whatever It Takes”, CEPR Press.