Tips: Los errores que cometemos al tomar el sol

¡Comparte!

 

  1. Nada es eterno. Los protectores solares, tampoco. Por lo general, duran unos tres años desde su fabricación y un año desde la apertura del envase. Si han estado expuestos a altas temperaturas, esa vida se acorta.
  2. Ser pálida y querer ponerse como Naomi Campbell. El bronceado depende de la cantidad de melanina que podamos producir. Alguien de piel transparente y cabello muy claro raramente se bronceará mucho. Exponerse más de lo que nuestra piel permite solo abre las puertas a quemaduras y envejecimiento prematuro además de que pueden dar paso a melanomas u otros cánceres de piel.
  3. No existe la pantalla total. Lo máximo que te puede proteger un FPS 50 es el 98 % de la radiación.
  4. Usar siempre la misma protección. La radiación depende de la hora de exposición, de la estación del año, las condiciones climatológicas, etc… Pero idealmente debemos utilizar un factor diferente para la playa que para la ciudad.
  5. No protegerse porque está nublado. Aunque el día amanezca nublado y parezca que no habrá sol, te puedes quemar. Las nubes filtran los rayos UV pero todo depende del tipo y espesor de la nube. Un cielo gris y nublado puede reducir hasta un 20% la radiación UV directa.
  6. Hacer barbaridades. Embadurnarse de aceite para niños, Coca Cola, aceites intensivos de coco sin protección solar, y un largo etcétera. Bajo el sol, siempre con protección.
  7. Bajar de protección en cuanto te ves morena. Dejar de usar protección solo porque ya tienes color puede suponer unas bonitas quemaduras de fin de verano. Sin contar con las arrugas, manchas y flacidez gratuita, cortesía de unos UVA fuera de control.
  8. No cuidar las cicatrices. Es mejor que a las cicatrices y tatuajes recientes no les dé el sol. Y si no queda más remedio, lo más recomendable es aplicarles mucha protección. De lo contrario se pueden producir hiperpigmentaciones (manchas) irreversibles. Esto también se aplica a la depilación láser. Como mínimo, hay que dejar pasar un mes tras la aplicación del láser. Por último: nada de sol si se está tomando antibióticos porque también pueden generar manchas.
  9. No protegerse dentro del coche. Un embotellamiento camino de la playa con las ventanas cerradas y el aire acondicionado tampoco te protegerán del sol.
  10. A la sombra, ni te bronceas ni te quemas. Depende de qué sombra se trate. Siempre que haya luz solar ésta se refleja en todo lo que nos rodea Si se trata de arena blanca o nieve, la luz reflejada es enorme (80% en el caso de la nieve y 25% en el de la arena).
  11. Con ropa, también te quemas. Cuanto más clara y holgada sea la ropa, más radiación llega a la piel. Sobre todo, si son de algodón o lino y más cuando se mojan. Así que ¡aguas! Meterse a la alberca con una camiseta blanca podría producir peores quemaduras.
  12. “Chiquitear” el producto. Si un protector te dura todo el verano, lo estás aplicando mal. Para hacer correctamente deberíamos aplicar unos 20 a 25 ml de producto en todo el cuerpo dos veces al día. El envase no debería de durarnos más de 4 a 5 días.
  13. Creer que una protección alta vale para todo el día. El efecto protector de una crema no aumenta aunque la apliquemos varias veces al día. Sólo es necesario reaplicar porque con el sudor o el agua se pierden parte de los efectos.
  14. Confundir UVA, UVB e IR. Los rayos solares tienen muchas longitudes de onda (desde los infrarrojos a los ultravioletas pasando por todas las gamas de colores visibles). Unos son inocuos para nuestra piel y otros tienen efectos secundarios. ¿En qué se diferencian? En su longitud de onda. Cuanto más corta, menos penetran en la piel; cuanto más larga, la penetración es más profunda. En resumen, tanto los UVB como los UVA broncean, pero, los UVB también provocan quemaduras y los UVA, envejecimiento prematuro.

Y recuerda que las arrugas a los 40 son resultado de los excesos bajo el sol a los 20.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here