La imagen pública de Gabino Cué

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Desde luego que no todos tenemos la oportunidad de conocer personalmente a los personajes de la política, pero siempre hay la posibilidad de estar al tanto de ellos por fotografías o por algún medio de comunicación.

Cuando se tiene la oportunidad de ver a determinado funcionario político en una entrevista por televisión, el comportamiento de éste o su imagen, crea una identidad. Basta con que la gente vea por unos minutos al personaje, para que los espectadores crean que, según sus palabras o posturas usadas, se convierta en lo que dijo su actuar, ese es el juego de la percepción.

El aliño personal va a convertirse en un signo que va a comunicar un mensaje, por lo tanto, se tiene que tener mucho cuidado en lo que se va a decir.

Si una persona anda tras un puesto que quiere obtener, entonces debe vestirse para el puesto que quiere lograr, no para el puesto que ocupa o que ocupó. Los códigos, los signos de vestuario, pueden dividirse en dos grupos: los signos de autoridad y los signos de accesibilidad.

El viernes de la semana pasada, miles de personas al mismo tiempo, vimos la entrevista que le hizo Carlos Loret de Mola al Gobernador de Oaxaca, Gabino Cué Monteagudo.

La entrevista inició con un Gabino muy jadeante, como si hubiera llegado corriendo al estudio o como si estuviera muy nervioso. Su respiración era alterada.

A esto hay que agregarle los colores que vistió, un gris oxford, que no le dio el peso que debe ostentar una autoridad. No dudo que el saco es del él, que se lo hicieron a su medida, pero por motivos de salud, tal vez, se le veía muy grande. El delgado cuerpo del gobernador no llenaba la prolongación de los dobleces de la tela.

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El lenguaje corporal de Gabino Cué, proyectaba debilidad. Su postura no siempre fue erecta. Después de algunas preguntas del Loret de Mola, el gobernador de Oaxaca, se dobló un poco o puso la palma de la mano enfrente como para parar al periodista, lo que connotó impotencia.

Su pierna cruzada, la derecha sobre la izquierda, indicaba una actitud defensiva. Mucha gente que conoce de cerca a Gabino Cué, dice de él que es una buena persona. Tal vez lo sea, pero la mano extendida que tantas veces puso enfrente del comunicador, a la mejor lo hizo por sinceridad, franqueza o inocencia. Quiero pensar que lo hizo más por inocencia, pues se presentó como desconocedor de datos imprescindibles para el estado. Es posible también, que al no estar al tanto de ciertos antecedentes, la gente entendió que su postura era como el de un defensor de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

En 27 minutos, la figura del gobernador de Oaxaca, quedó peor de lo que ya estaba. Es probable que alguien lo haya engañado, que alguien le haya dicho que se trataba de una entrevista a modo.

Es posible que después de que pasé todo este ruido con el magisterio, comiencen a caer cabezas, principalmente, la del Coordinador de Comunicación Social, Miguel Muñoz.

Twitter:@horaciocorro
horaciocorro@yahoo.com.mx

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