En opinión: En 2014: permiso, gracias y perdón por Sócrates Campos Lemus

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¡QUE CONSTE,… SON REFLEXIONES!

POR SÓCRATES A. CAMPOS LEMUS.

Hoy es el día para cerrar el ciclo de este año, no se trata de que hagamos un recuento brutal y descarnado de cada acción buena o mala, regular o exitosa de los días en el año, la realidad es que al cerrar los ciclos es como cuando vaciamos un vaso y dejamos abierto el espacio para un nuevo contenido, es como probar nuevos sabores o despertar a nuevos días: unos soleados, otros lluviosos, unos tristes, otros alegres, unos esperanzados y otros brutales y violentos, pero son los días que van formando los años.

Lo cotidiano nos quita mucha visión sobre lo que vamos construyendo en el camino de los minutos y las horas, nos consume la visión y no volteamos atrás para dar gracias por todo lo que vamos haciendo o dejando en el camino, por desgracia, ya no sabemos solicitar permiso, como diría el Papa Francisco en alguna de sus charlas y no es porque seamos papistas, sino, simplemente, porque entendemos que los hombres que tienen sabiduría pueden expresar cosas que no vemos con facilidad los seres comunes y corrientes sobre la vida, y efectivamente, Francisco, dice: “Para mí hay tres palabras que definen a las personas y constituyen un compendio de actitudes – dicho sea de paso, no sé si yo las tengo- y que son: PERMISO, GRACIAS Y PERDÓN”

“La persona que no sabe pedir permiso atropella, va adelante con lo suyo sin im0portarle los demás, como si los otros no existieran. En cambio, el que pide permiso es más humilde, más sociable, más integrador”

“¿Qué decir del que nunca pronuncia “GRACIAS” o que en sus corazón siente que no tiene nada que agradecer a nadie?”

“Hay un refrán español que es bien elocuente: “EL BIEN NACIDO ES AGRADECIDO”.

“Es que la gratitud es una flor que florece en almas nobles”.

“Y, finalmente, hay gente que considera que no tiene que pedir perdón por nada. Ellos sufren el peor de los pecados: la soberbia. E insisto, sólo aquel que tuvo necesidad de pedir perdón y experimentó el perdón, puede perdonar”.

“Por eso, a los que no dicen estas tres palabras les falta algo en su existencia. Fueron podados antes de tiempo o mal podados por la vida”. Papa Francisco.

Y siendo así, primeramente, pedimos permiso para continuar siendo su amigo y poder decir lo que sentimos, como lo sentimos, luchando día a día para lograr despertar algo de conciencia; después les agradecemos por permitirnos llegar a ustedes y que muchos nos lean y reflexionen y algunos más se manifiesten contrarios a lo que opinamos, porque creemos en esa libertad de palabra y de conciencia, y claro que les solicitamos perdón por todos los abandonos o brutales conceptos y groserías o negaciones, no somos perfectos ni buscamos serlo, solamente somos, como ustedes, unos mexicanos en busca de una mejor vida y de mejores condiciones para los nuestros y para los demás. Buscamos no la Revolución sino la justicia, y para ello, decimos lo que creemos con lo que tenemos a la mano porque hay algunos que en vez de ver la intención, buscan el dogma y llegan a la intolerancia y  a la brutalidad; no somos dogmáticos porque no creemos en las dictaduras y sí creemos en la libertad y la conciencia, por esa razón, pedimos pues su comprensión y afecto, así podemos caminar mejor, unidos y no en constante choque, porque no es justo que además de los obstáculos del camino, también nos pongamos piedritas para jodernos entre nosotros que somos los que en verdad buscamos mejores condiciones de vida para los nuestros y para los que están a nuestro lado; somos uno, y enfrentados, no somos nadie, solamente seríamos lo que los hombres del poder buscan, grupos desgarrados y confrontados por el odio y la sinrazón.  Así pues que, para este 214, todos, pidamos: permiso, gracias y perdón, con esa bondad y convicción que se requiere para ser una gente noble y agradecida. Por supuesto que vamos a pasarla dura en este año que viene, pero, con convicciones fuertes y conciencia, con agradecimiento, superaremos cualquier mala intención y borraremos del camino los obstáculos, porque esa es la verdadera razón de la vida: luchar por la superación, los equilibrios y la libertad del cuerpo y del espíritu, porque no hay ni barreras ni cadenas que nos puedan detener en el camino, cuando tenemos convicción y conciencia en lo que somos y debemos hacer. Buen año 2014.

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