En opinión: Inventos mexicanos y oaxaqueños por Horacio Corro

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Por Horacio Corro Espinosa

Tal vez, todos los seres humanos en alguna ocasión de nuestra vida nos hemos propuesto inventar algo. Con los que he platicado sobre este tema, me dicen que un día tuvieron la intención de inventar algo como un aparato volador.

México ha dado al mundo inventos sobresalientes como por ejemplo, dicen los enterados, que están los mariachis, el tequila, el mezcal y sobre todo, los tacos.

Realmente, México ha tenido grandes inventores. Un mexicano fue el que inventó el cinturón volador. Es un aparato que se coloca en la espalda y permite volar como lo hacía James Bond.

No hace mucho, se usaba para el mause, un tapetito ¿se acuerdan de él? Se llamaba mousepad. Un maestro mexicano lo rediseñó en 1979 y se vendió en todo el mundo.

No sé si conozcan el concreto translúcido.  Este concreto permite que pase la luz solar al interior de la vivienda. Fue inventado por unos ingenieros mexicanos en el 2005, y es mucho más resistente que el concreto convencional.

En 1947, un señor de nombre Fausto Celorio, creó la primera maquina tortilladora automatica. Pero que creen, que hace apenas unos años, unos chinos le piratearon la idea, y a esa máquina la convirtieron –casi igual– en una máquina para hacer pizzas.

Los que tienen más de 18 años y han ido a votar, conocen la tinta indeleble. Es la que se ponen el dedo gordo después de haber emitido tu sufragio. Esta tinta fue desarrollada por la UNAM, y se usó por primera vez en las votaciones de 1994 en México.

Lo de la tele a colores eso casi todos lo sabemos, que su inventor fue el ingeniero Guillermo González Camarena, en los años 39 y 40.

¿Conocen el flotador que se le pone a los tinacos o a las cajas de agua del la taza del baño? Pues esa bolita fue inventada por un periodista de nombre José Antonio de Alzate en 1790.

Hay un invento que la mayoría de las mujeres conocen, se trata de la fibra que sirve para lavar los trastes. Este producto fue inventado por la empresa Hylsa en 1957.

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Cuando tengan oportunidad de ir a la Ciudad de México, visiten el Archivo General de la Nación, y busquen la sección que se llama Grupo Documental de Patentes y Marcas, que consta de miles y miles de volúmenes.

Ahí se encuentran las muestras del ingenio y la habilidad de los mexicanos y un montón de buenas ideas y proyectos que con el paso de la historia acabaron por convertirse en sueños y esperanzas.

Hace unos cuantos días apenas, una persona me presentó un juego de mesa, que la verdad me causó mucho ruido. Se llama el “Turista de la corrupción”. Por la explicación que me dio esta persona, el juego, a base de repeticiones frecuentes da la habilidad al jugador para ganar a través de corromper a los oponentes a como dé lugar.

Dentro del juego vienen billetes y monedas mexicanos. Para hacerse rico hay que traicionar, secuestrar, matar a la familia si es preciso. Con este sesudo juego, no cabe duda,  incrementa la cultura de la tranza. De veras que quien inventó esto, se ha de creer un cerebrazo y lo máximo en inventiva.

La persona demostradora, me dijo que este juego nació hace seis años y nació en Oaxaca. No me dijo quien fue creativo pero por más que trato de atar cabos, mi imaginación me lleva a pensar en los secuaces de Ulises Ruiz y su gabinete.

No cabe duda que a base de repetición, uno aprende las cosas. ¿Será que este juego servirá para preparar generaciones de corruptos?

Mejor dejo para después estos calenturientos pensamientos. O como dice el Senador Eviel Pérez Magaña, “Sólo es cuestión de tiempo”.

 

Twitter:@horaciocorro

Facebook: Horacio Corro

horaciocorro@yahoo.com.mx

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