En opinión: Ahora le tocó a Janet Martínez por Horacio Corro Espinosa

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No es posible que los periodistas oaxaqueños, no podamos desatorar las dificultades de inseguridad, violencia y agresiones que vivimos día a día en la entidad. No hemos podido conquistar ese derecho, simplemente porque no contamos con el respaldo de las autoridades gubernamentales, y porque éstas, prefieren complacer a delincuentes que a los que nos esforzamos en trabajar todos los días.

Ayer, un grupo de pelafustanes de la CNP, agredió física y verbalmente a mi compañera reportera Alejandra Janet Martínez, directora del portal Libertad Oaxaca, mientras cubría la marcha y bloqueo de ese grupo por las principales avenidas de la ciudad.

No es la primera vez que los integrantes de la CNP, actúan de esta manera contra los periodistas. Pero operan así porque saben que están viviendo en una entidad donde no hay ley, donde nadie les dice nada, donde las mismas autoridades los respetan. Es por eso que ayer, con toda libertad, le robaron a la periodista, una de sus herramientas de trabajo, su cámara fotográfica. Y no conformes con eso, la amenazaron al decirle que si denunciaba el hecho, la buscarían para partirle el queso.

Estos mototaxistas delincuentes, hacen lo que hacen porque ven al periodista de la misma talla que los funcionarios públicos oaxaqueños, pero se equivocan. Los verdaderos trabajadores de la pluma, no terminamos haciendo los mandatos de estos sujetos.

A través de sus marchas, quieren que uno de sus compañeros que se encuentra en la cárcel sea liberado. Saben que a mediano plazo lograrán su objetivo. Ya veremos si no es cierto. Estos violentos integrantes de la CNP, se saldrán con la suya, tienen las medidas de las autoridades y saben por dónde apretar.

Supongo que todos los que aquí vivimos, quisiéramos despertar un día de estos y saber que la entidad está libre de parásitos. Es mucho. Ya no aguantamos a toda esa gentuza que día a día realizan tropelías y estupideces contra los oaxaqueños.

Mis compañeros periodistas, los que andan en medio de esa pelusa con el fin de llevar la información a la ciudadanía oaxaqueña, son los que más peligran. Ninguno de ellos, lleva el resguardo ni la seguridad de nadie, más que el deber de servir. Pero ese servicio, lo entiende esa pelusa como si fuera nuestra obligación, no sólo de publicar la nota informativa, sino de soportarlos y rendirles un respeto que de ninguna manera se han ganado. Es por eso que nos ven como ven a las autoridades que se dicen representarnos y cuidarnos.

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Pero lo mismo sucede con los funcionarios de gobierno. Nos ven como a sus gatos, quienes tenemos la obligación de servirlos y de hablar bien de ellos.

No cabe duda que Oaxaca es la entidad más peligrosa, más insegura para los periodistas. Estamos bajo la simulación y la ignorancia de nuestras autoridades gubernamentales. La holganza del gobierno de Gabino Cué, provoca que el ejercicio periodístico se erosione cada día más, a la vez que se fortalece la impunidad en perjuicio del gremio periodístico.

Después de la agresión física y verbal hacia Alejandra Martínez, ¿qué otro periodista será atacado más adelante por estos rufianes que actúan bajo el cobijo de nuestras autoridades?

La semana pasada, fue intimidada a otra periodista: Citlalli López Velasco, por Gervasio Martínez, integrante de la comisión política del Frente Amplio de Lucha Popular (FALP).

También está el otro caso que no ha disminuido. El de la reportera Nathalie Gómez, corresponsal en Huajuapan de León, del periódico El Imparcial. A quien diariamente la siguen acosando, intimidando y amenazando.

Y si seguimos viendo hacia atrás, cada semana vamos encontrar casos y más casos de violencia contra periodistas.

Cada día certifica uno lo que las estadísticas dicen: el periodismo en Oaxaca, es la profesión más estresante, la peor remunerada y la más incomprensible.

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