En opinión: “Bardas pueblerinas” por Wilfrido Hernández Martínez

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Vivir en Oaxaca es disfrutar sus calles, sus vestigios zapotecas, clima, sus cerros, su comida, la amabilidad de su gente, salvo los radicales de la 22 que no se quieren ni así mismo. Oaxaca es una ciudad para disfrutar, si hace su recorrido por las Av. Morelos, Av. Hidalgo e Independencia lograra encontrar en sus barrios de la Merced y Los 7 Príncipes del lado poniente de la capital oaxaqueña vestigios armónicos con una calidad de gente extraordinaria. Si inicia un recorrido por el templo de los 7 Príncipes se puede extasiar en su convento anexo que hoy se identifica como Casa de la Cultura, donde la burocracia lamentablemente ahoga la enseñanza de la artes y a ese espacio llega gente cansada para vivir la milonga. Pero haciendo a un lado esto último, se puede usted trasladar a pie al templo de Nuestra Señora de la Mercedes donde el conjunto arquitectónico le ofrece su anexo olvidado por el INAH, que como una mujer madura recuerda la belleza del pasado. De   sigue su recorrido para localizar en la esquina de las calles de José María Pino Suarez y Av. Morelos el templo de las Nieves, que recién restaurado se puede admirar su exterior, ya que la mayor parte del tiempo está cerrada. Por la Av. Independencia en el centro de la ciudad encontramos la Iglesia de Catedral que majestuosa recibe a propios y extraños desde hace más de 200 años. Esto es parte de lo bello y amable que tiene Oaxaca. Lo vergonzoso es ver un sin número de espectaculares que rodean la otrora Verde Antequera, donde las autoridades municipales se han convertido en cómplices de ese atentado visual que se agudiza con la pinta de bardas. Todo lo bello de Oaxaca se pierde cuando circula por Av. Oaxaca donde es recibido por bardas pintadas, llega al crucero de Eduardo Vasconcelos para encontrar la parte frontal de Estadio Eduardo Vasconcelos lleno de pegostes, gracias al dueño de los Guerreros, que por otro lado encabeza la Fundación Harp Helu, si da vuelta en la calle de Manuel Ruiz se topa con una enorme barda anunciando su baile, lo mismo sucede cuando llegan miles de visitantes que bajando del Cerro de Fortín encuentran varias bardas pintadas exactamente como cualquier ciudad perdida en el Estado de México.

Ojala y la versatilidad del Presidente Municipal de Oaxaca de Juárez Javier Villacaña coincida con la grandeza cultural, arquitectónica por la que velará tres años. Ya que de lo contrario la ciudad de Oaxaca estará vestida con telas nuevas y viejas, marcando un contraste difícil de imaginar, pero que gracias a las ambiciones pueblerinas de quienes organizan bailes, se dá.

El domingo los médicos y enfermeras que formaron #soytambie17, lograron su propósito, hacerse escuchar por la autoridades judiciales del estado de Jalisco y particularmente en la ciudad de Guadalajara, donde siguen proceso a 16 galenos a quienes acusan de negligente. Ojala y la autoridad de esa entidad demuestre que está a la altura de las circunstancias y no actúe por consigna, ya que casi en todo México se sigue aplicando la “ley” al estilo porfiriano enciérrenlo después “viriguan” En Oaxaca la convocatoria tuvo éxito, cuando la marcha fue encabezada por médicos especialistas de todas la áreas donde cada uno demostró su interés por la profesión y la unidad de su gremio.

En La Cascada, una vez más los vecinos de esa parte de nuestra ciudad, demostró que la unidad hace milagros, cuando obligaron a los encargados de la SAPAO intervenir de inmediato para solucionar un problema generado por la misma institución, donde hacen sus trabajos con los pies.