En Opinión: “Enseñan las colas…” por Sócrates Campos Lemus

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¡QUE CONSTE,… SON REFLEXIONES!

EN EL LIBRO: 68: LA TRAICIÓN SE VOLVIÓ GOBIERNO, que  se comienza a distribuir en las librerías, una larga entrevista de José García Sánchez con Sócrates A. Campos Lemus, nos muestra que la gran traición en la matanza de 1968, se generó desde las entrañas de la presidencia de la república, con el Estado Mayor Presidencial y con la complicidad y operación de la Secretaría de gobernación. Se traicionó y asesinó a los jóvenes y al mismo ejército mexicano, porque no se podía permitir que dejaran la muestra de que por medio de la presión social se podía lograr que el gobierno entrara en la negociación y la conciliación, esto no se podía permitir, de ahí la matanza, con la complicidad de algunos “izquierdistas” que posteriormente se incorporaron a la chiche presupuestal con Echeverría, porque el famoso “estado de derecho” y la paz se “demandaba por los mismos que hoy demandan eso, los grupos de poder, las asociaciones de empresarios que gozan de la complicidad con los gobernadores para servir de coyotes y de contratistas y cobrar por medio de contratos de obras o de servicios cantidades multimillonarias que se roban de los presupuestos estatales, como  vemos lo hace el delfín de Gabino Cué, con su asociación empresarial.

Esos que reclaman el orden son los que alientan la represión y son los que han vivido de mamar del presupuesto y de la explotación de los mexicanos, es curioso que desde que se inventaron las “Alianzas” de los partidos dizque para eliminar a los priistas, unificando izquierdas y derechas, solamente lograron en esas alianzas para las transas, repartirse puestos y presupuestos y continuar con una rapiña mayor que la que realizaban los priístas en sus peores momentos, ahí está el caso de Oaxaca y de Puebla o la farsa de Chiapas, el saqueo de Veracruz, el horror de Tamaulipas y de Nuevo León o el de Michoacán, el de Sinaloa, Baja California, Sonora, en fin, a lo largo y ancho del país vemos un lago de sangre y millares de tumbas clandestinas, y luego, también, vemos con terror y horror que los famosos grupos violentos de anarquistas, son nada más y nada menos, que miembros de las policías y del ejército que han sido captados por las redes sociales y dados a conocer, sin que exista explicación. Si lo que se pretendía era mostrar que los protestatarios en las manifestaciones eran violentos, se logró un efecto contrario al desenmascarar, vía las redes y denuncias ciudadanas, a los policías y soldados que forman parte de esa operación. La verdad, así como en el 68, las redes del poder y los compromisos y alianzas entre los grupos de delincuentes y miembros de la seguridad son tales que buscan descarrillar las acciones de protesta que en forma pacífica se mantienen con un: YA ESTAMOS HASTA LA MADRE y, es verdad, estamos hasta la madre, porque no entendemos la forma en que se pretenden ocultar asesinatos y corruptelas oficiales, distrayendo la atención y manipulando la información, para pretender culpar a los ciudadanos que demandan justicia y diálogo.

Sería bueno que se estudiara este nuevo libro: 68: LA TRAICION SE VOLVIÓ GOBIERNO, porque cuando el gobierno entra en la escalada de la represión, puede cavar su propia tumba y entrar en el descrédito total y la desconfianza, como en este momento se manifiesta el encabronamiento de la sociedad.

Supongo que el presidente es un hombre cuerdo, al igual que el Secretario de la Defensa que deberán aclarar los videos donde se descubre la maniobra de los “anarquistas oficiales”, y lo mismo deben hacer los funcionarios de seguridad que están en este ajo. Nadie se lo tragó y está siendo evidente que la provocación y la violencia está alentada por un grupo del poder, con el conocimiento o sin del presidente Peña Nieto. Cuando se habla de violencia, ahora, más que nunca, debemos voltear los ojos a los “genios de la inseguridad” que aconsejan a Don Enrique para hacer tales pendejadas…

A menos que sea una instrucción e instrumentación de los agentes norteamericanos, tal como lo hemos visto cuando alentaron la guerra contra el narco, violando la soberanía, para regalar a los grupos de delincuentes y policías armas, con el cuento de que entre ellos se matarían, dejando una charco de sangre con cien mil asesinados, 32 mil desaparecidos, miles en las cárceles que ahora son negocio de funcionarios y policías, miles de desplazados y hoy, están generando “actos de protesta y provocación violenta” por medio de sus agentes entrenados e infiltrados y que responden a sus instrucciones. El presidente y los funcionarios tendrán que aclarar esa violencia oficial, de otra forma, ellos, muestran el camino de la misma, y cuando esto sucede, que nadie se sorprenda de la violencia generalizada… son tan pendejos que enseñan la cola y las colas.

 

 

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