En Opinión: “Hablar con los hijos…” por Sócrates Campos Lemus

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¡QUE CONSTE,… SON REFLEXIONES!

“EL ÁRBOL VERDE QUJE CORTES HOY, SERÁ EL AIRE QUE LE FALTARÁ A TU HIJO EL DÍA DE MAÑANA”.

Cuando tengo la oportunidad de platicar con mis hijos en verdad que voy aprendiendo mucho de ellos, hay tantas cosas que hacemos de forma “normal” que, cuando ellos las hacen, nos parecen inadecuadas y tratamos de corregirlas, pero cuando ellos se dan cuenta, también nos dicen: pero si eso es lo que tú haces papá. Y es entonces, cuando el burro tuerce el rabo, y tenemos que reflexionar sobre las muchas cosas que pretendemos mostrarles para su bien y las cosas que deben aprender a hacer y contestar, a aguantar, que entonces tenemos que hacer un buen recorrido de vida, y sobre todo, un fuerte ejercicio de reflexión y de autocrítica.

Así hay que decir lo que piensas y hay que pensar bien lo que vamos a decir, expresando en forma directa y en lo que entendemos lo que pretendemos decir con la mayor claridad posible y hay que explicarlo también a los hijos. Así que, también, debemos escucharles con clama y buscar lo que quieren decir o expresar, de otra forma, hay muchos pendientes y confusiones.

Normalmente no hay nada mejor que la verdad y decirla. Por esa razón creo que, el tiempo, es la madre de la verdad y a pesar de que la oculten, un buen día aparece y se descubre, por esa razón hay que decirla si esperamos que nuestros hijos tengan confianza en uno, hay que decirla porque es, cuando ellos tendrán la capacidad de hablarnos con la verdad y sin ocultarnos nada.

Hay que ser uno mismo siempre, no se pueden manejar modelos y cambiar personalidades, hay que mostrarse tal como es uno. Cuando uno tiene una personalidad definida, los hijos saben que pueden contar y hasta donde lo pueden hacer, se les muestra con claridad de que, cuando nos necesiten, ahí estaremos, y esto les brinda mucha seguridad. Así hay que respaldar con actos los dichos, los dichos solamente, sin actos que muestren esa congruencia, no sirven para nada. Uno debe cumplir con la palabra y darle un valor a la misma, hay que demostrarles que la palabra tiene mayor valor que los papeles y que si se cumple con ella, seguramente, se mostrara como un ser confiable. Sí es sí y no es no… no hay medias tintas.

Cuando hablamos con claridad tenemos seguridad de que se nos entenderá ya que muchos de los problemas son causados por lo que queda sin claridad y con las suposiciones no se logran consolidar los actos ni se definen a las personas, lo que nos define es la claridad y la verdad, el cumplir con la palabra empeñada. No permitamos que se nos juzgue con suposiciones, por esa razón, para no dejar pendientes, hay que cumplir con las promesas, es decir, cumplir con la palabra, si por alguna razón no se puede cumplir con una promesa hay que explicar claramente las razones que sucedieron para ello. Así que cuando sea necesario hay que saber pedir perdón, porque nadie es perfecto, así no hay que dar explicaciones o justificaciones cuando fallamos, hay que aceptar, cuando cometemos un error, y hay que saber pedir perdón a tiempo.

El tiempo nos ha demostrado y mostrado que nuestros hijos tienen una gran comprensión sobre lo que sucede, por esa misma razón, respetándoles, debemos solicitarles su opinión en temas que nos competen a todos, así será mucho mejor y no dejaremos nada a las especulaciones ni  a las suposiciones.

La disciplina tiene un valor importante en la formación y en la relación con los demás, hay que saber llegar a tiempo y cumplir con los compromisos, pero la disciplina no debe salir del enojo o del miedo, debe ser un producto del amor y cariño que profesamos a los hijos, y así debemos mostrarla, para que entonces entendamos que es una formación y no un castigo o represión. Esto es lo que genera la confianza mutua, de ellos para nosotros y de nosotros para ellos y con eso, logramos establecer los niveles de la libertad, porque la confianza nos genera libertad, si confiamos en ellos confiarán en nosotros, respondiendo con responsabilidad y confianza.

En todo esto es importante que las relaciones en la familia y con la pareja sean serenas y buenas, donde se manifiesten los dones y los dotes, la alegría y se busque siempre la razón y el equilibrio y ayuda y apoyos mutuos, en tales condiciones, con un buen nivel en la familia, los hijos saben que están pisando en firme y con seguridad, porque se saben parte de esa relación. Ojala nos podamos expresar mejor para que nos entiendan más.

 

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