En Opinión: El peor de todos los bandidos… Por Sócrates Campos Lemus

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¡QUE CONSTE,.. SON REFLEXIONES!

BERTOLT BRECHT,  PUBLICÓ:

 “El peor analfabeto es el político. No oye, no habla ni partic0pia en los acontecimientos políticos. No sabe que el coste de la vida, el precio de las judías, del pescado, de la harina, del alquiler, de los zapatos y de las medicinas dependen de las decisiones políticas.

El analfabeto político es tan asno que se enorgullece y saca el pecho diciendo que odia la política. No sabe el imbécil que de su ignorancia política nace la prostitución, el niño abandonado, el atracador y el peor de todos los bandidos: EL POLÍTICO DELINCUENTE, CANALLA, CORRUPTO Y LACAYO DE LAS EMPRESAS NACIONALES Y MULTINACIONAES”

Y también escribió:

“privatizada tu vida, tu trabajo, tu tiempo de amar y tu derecho a pensar.

La empresa privada es dueña de ti, de tu pan y de tu salario. Y ahora, no contentos, quieren privatizar el conocimiento, la sabiduría, el pensamiento, qué sólo a la humanidad pertenece”

         Y MUCHOS ME DIRÁN QUE LOS ESCRITOS SON DE COMUNISTAS, pero curiosamente los que leen esos escritos son los miembros del INEP.AC, los hombres que buscan la verdad para poder comer con satisfacción de lo que ganan, no buscan robar a nadie ni su alimento, ni sus sueños, ni su agua, ni el vestido, ni arrebatarles la casa. Los hombres buenos piensan en los demás, no se quedan ni callados ante las desgracias ni dejan sus manos fuera, al contrario, buscan ayudar a los demás. Se conmueven y se duelen porque los niños no tienen comida ni ropa ni estudios ni presente ni futuro… podríamos decir que los hombres buenos son un poco o un mucho como ahora lo es el Papa Francisco, pero para que entendamos, no es el único, muchos se arropan bajo sus faldones  y se esconden en su iglesia, pero no son los mejores ni son los buenos, hay muchos que en vez de apoyar lastiman a los niños como lo han hecho algunos sacerdotes que violan niños o niñas y los que se quedan con las limosnas o los que viven en la opulencia. Ya vendrá a México ese Papa argentino y veremos que los primeros que llegan a besar sus mantos y sus manos callosas de trabajador, no son los pobres, a ellos, solamente se les permite verlo a lo lejos; los que besan y reciben como si de ellos fueran  los festejos son los dueños de todo, los políticos que son los analfabetos y rateros, los bandidos, los que se quedan con todo y esa es la desgracia. A los pobres y a los indios los llevarán en cuerdas para que danzando y llorando dejen sus ofrendas y los ricachones y políticos sigan festejando, acomodándose entre ellos, para hacernos creer que también son bueno como es ese Papa que sorprende a muchos de los mismos ricos cuando les dice sus verdades y a los que queriendo decir de cosas se quedan callados por prudencia, por miedo o por cobardía, y ellos así, no son iguales a los muchos, sino a los cobardes y rateros, a los canallas a los que arrebatan la comida del hambriento y no dejan tomar el agua al sediento, de los que expulsan de sus casas a los jodidos para levantar edificios y  bancos y continuar ganando a costillas de los demás.

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Muchos deben saber que Bertolt Brech,t también fue un hombre afortunado, nació rico y pensó en los pobres, no entró por resentimiento a la lucha con ellos, la reflexionó y determinó continuar con ellos a su lado o al lado de ellos, no tenía armas, estudió medicina y peleó en las trincheras de la primera guerra mundial y ahí, entre la sangre, los gritos, el odio, el dolor, la muerte y la desesperanza, entendió el valor de la vida, donde solamente los pobres y los jóvenes peleaban, y los ricos alentaban la guerra para vender y comprar armas y medicamentos y alimentos a los que les ganaban fortunas con las que alimentaron sus bancos y sus gobiernos y pudieron establecer los partidos para continuar mamando de los jodidos y engañándoles, robándoles, corrompiendo su destino. Los pobres no son pobres porque así lo quiera Dios o el destino, lo son porque no les damos oportunidad de estudios y de buenos alimentos y de ropa caliente y de tiempo para pensar y alimentar el espíritu, no, los ponemos a trabajar y no les pagamos lo adecuado para que del hambre y las necesidades sigan dependiendo del empleo y de los empleadores y así, en ese círculo, vemos cómo se les explota y se les roba ante el silencio o la complicidad de los que están preparados y deciden el silencio y el no hacer nada para no comprometerse alegando que no es su asunto o que no quiere implicarse porque se pueden empeorar sus daños, y en ese silencio, siendo analfabetos políticos, son parte de esa complicidad que sigue destruyendo a la sociedad  y al ser humano. Tenemos que dar nuestro brazo con los demás brazos, los pensamientos para todos y no para unos cuántos, al igual que el conocimiento que nos hace libres y dueños de nuestros destinos. Debemos saber compartir los pocos bocados y el agua y el vestido y las casas para no ver niños huérfanos y desamparados o sin presente y sin futuro, que al final de cuentas es de todos y no de unos cuántos…

 

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