En Opinión: “Los acelerinos de la mota” por Sócrates Campos Lemus

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¡QUE CONSTE,…SON REFLEXIONES!

         RESULTA muy curioso que ahora que gozamos del derecho de hablar a muchos les da por andar de parlanchines, hace algunos años, en los tiempos de los sesentas demandar el uso de la palabra y la libre expresión solamente era un postulado en la constitución pero en la realidad todo aquel que salía a gritar y demandar sus derechos o los de todos pues era apaleado, por eso existe un cuento de que un hombrecillo andaba muy gritón cerca de palacio nacional: “pues chingue a su madre el presidente” y cuando llegó el policía a detenerlo le dijo, pues sí amigo pues “chingue mucho a su madre el presidente, pero de Estados unidos… no ve que nos acaba de insultar” y otro en que un gringo  explicaba que en los Estados Unidos era tan grande la libertad que cualquiera le podía mentar la madre al presidente, que era Nixon, y el mexicano le declaraba que acá también y que no sucedía nada si se hacía, el gringo no contento le puso una apuesta de diez mil pesos para comprobar que le podría mentar la madre al presidente y  fueron a las puertas del palacio y el mexicano gritaba: “Pues chingue mucho a su madre el presidente Nixon” y ningún policía lo pelaba, así que cobraba su apuesta…

          Y esto lo cuento porque cuando debieron hablar mejor callaron, decían, por prudencia, la realidad es que lo hacían por cobardía, pero ahora en el gobierno de AMLO donde se supone que todos gozamos de libertad para decir lo que se nos venga en gana, pues salen muchos valientes para decir sus burradas.

         A muchos no les pareció la famosa maniobra realizada por la jefa de gobierno de la capital que en forma hábil construye un ejército de ciudadanos ligados a su gobierno para que portando camisetas, vigilaran y evitaran las acciones violentas del grupo de anarcolocos que no solamente agreden libros en las librerías sino que, con ánimos de lucha, les prenden fuego a los policías que para su buena suerte no pueden hacer nada en su contra por el argumento de que esos anarcolocos, también, son pueblo, y no se dará la represión, el asunto es que esa barrera de ciudadanos que se prestaron a realizar la labor pues generó un buen resultado de tal suerte que el mismo presidente le daba las felicitaciones por la ocurrencia, con lo que muchos acelerinos declaran que la buena para la sucesión de AMLO es nada menos que doña Claudia

         Parece que muchos acelerinos sucesorios no entienden que primeramente, AMLO, no se deja hablar mucho al oído ni embaucar con velas e inciensos ni anda en los procesos de la sucesión presidencial adelantada como se realizara en el 68 por los “cuates, socios y cómplices de GDO”, el colmillo de AMLO y su conocimiento de las gentes es enorme, por ello, deja hacer y deja pasar, pero siempre observando. Son tiempos verdes para pensar en la sucesión presidencial y en la forma de las campañas, no es el estilo de AMLO porque sería el estilo del loquito de Fox que se adelantó tanto que ya no sabían si era gobernador o andaba en campaña, para terminar como merolico vendiendo marihuana. Bueno, era tan malo Fox que no supo ni siquiera orquestar bien el compló en contra de AMLO en el 2006, le fallaron sus piezas claves, a lo mejor, por esa razón, dejó el uso de las botas y las cambió por  tenis.

         Y ya que hablamos de la marihuana, la propuesta del diputado jefe de las huestes en la cámara no es tan desenfrenada, al proponer que se cree una empresa paraestatal para que ella sea la encargada de comprar, sembrar, distribuir todos los productos de la marihuana, nadie sabe de cual fumó, algunos sostienen que es de la Golden Acapulco que le trajo algún mala entraña desde el puerto, el asunto es que todos coinciden que hacer esto es o sería la mejor manera de terminar con la marihuana nacional ya que la experiencia que tenemos sobre la operación de las empresas paraestatales en el país es que los mejores negocios, los dejan en ceros o en secas. Muchos sostienen que es una propuesta de la DEA para terminar con la siembra de la mejor mota del mundo como es la golde Acapulco o la barba roja oaxaqueña, para que la mota gringa ya no tenga competencia en las calles…

         Ya saben los gringos que los funcionarios mexicanos desde los años sesentas son buenos socios y cómplices de tal suerte que siempre han tenido agentes en sus filas como lo tuvieron en los tiempos de LITEMPO, de Fox, de Calderón y de Peña. La guerra contra el famoso narcotráfico la pagamos en dinero y gentes los mexicanos, mientras los gringos instrumentaban el enorme negocio de la legalización de las drogas y ahora se dan cuenta de que este negocio, además del sucio, es tan grande que hasta se puede legalizar e industrializar para enviar el producto a todo el mundo y mantener a los ciudadanos envueltos en la pachequez, bien motos, en la pendeja, tragando hamburguesas, bebiendo cervezas y fumando mota… y si por ahí vamos, pues el asunto, no hay duda, es un asunto de inseguridad, no de seguridad nacional…

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