
- El gobernador de Chihuahua, Javier Corral, confirma que el grupo de ejecutivos estatales que conforma la Alianza Federalista determinó dejar de participar en la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago).
Corral pidió al Presidente Andrés Manuel López Obrador que no los considere enemigos, “tenemos el derecho primario de defender a nuestro pueblo y nuestras entidades, nosotros también fuimos electos”.
Como parte de los 10 mandatarios participantes, se encuentra el gobernador de Jalisco, quien en su turno manifestó que la Conago era una simulación y aclaró que la decisión tomada esta tarde no es un arranque ni un chantaje, sino una defensa de los estados.
La Alianza Federalista está formada por los gobernadores de Chihuahua, Javier Corral; José Rosas Aispuro de Durango; el gobernador de Jalisco; Silvano Aureoles, de Michoacán; Javier García, de Tamaulipas; José Ignacio Peralta, de Colima; Miguel Ángel Riquelme, de Coahuila; Jaime Rodríguez, de Nuevo León y Diego Sinhue Rodríguez, de Guanajuato.
Hay evidencia de que la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) ya no cumple la función para la que nació como un espacio para defender el federalismo y la soberanía de los estados, afirmó el gobernador de Chihuahua, Javier Corral, durante una reunión con nueve mandatarios que integran la Alianza Federalista para definir su posible salida de la Conago.
“Hoy al país se le quiere despedazar; ya cuesta mucho a México la manera que se atiza la división nacional y se clasifica a los mexicanos según se coincida o no, con lo que dice o hace el gobierno central”, dijo Corral frente a los gobernadores de Tamaulipas, Francisco Javier Cabeza de Vaca; de Nuevo León, Jaime Rodríguez; de Jalisco, Enrique Alfaro; de Michoacán, Silvano Aureoles; de Coahuila, Miguel Riquelme; de Aguascalientes, Martín Orozco; de Colima, Ignacio Peralta; de Durango, José Rosas Aispuro; y de Guanajuato, Diego Sinhue.
Javier Corral dijo que muchos ciudadanos tienen puestos sus ojos en la Alianza Federalista, “ante el miedo, la ausencia o la incapacidad de la oposición en su conjunto, y el aletargamiento de otros contrapesos institucionales y sociales, diversos sectores ven con esperanza que aquí se genere un contrapeso y equilibrio por lo menos en la relación de los estados con el gobierno federal ante su dinámica creciente de reconcentración de poder”.
Dijo que resulta urgente que los gobernadores que integran esa alianza analicen la crisis sanitaria y económica que vive el país.
“Es momento de analizar seriamente el papel que los gobernadores jugamos en el destino de México, y para ello revisar la eficacia práctica y el funcionamiento de la Conferencia Nacional de Gobernadores, y por supuesto decidir sobre la pertinencia de permanecer en ella o poner fin a nuestra participación, pues ha quedado de evidencia que ya no cumple la función para la que nació como un espacio de deliberación para defender el federalismo y la soberanía de los estados”, dijo.
Mencionó que una función de la Conago era promover una nueva relación de respeto y colaboración entre los tres órdenes de gobierno, así como impulsar una auténtica descentralización y fortalecimiento del federalismo.
“Sin embargo, la Conago perdió fuerza y todo el potencial que tenía como un órgano de interlocución entre gobernadores para lograr acuerdos que incidieran en el desarrollo y bienestar de todos los mexicanos. Hoy ni siquiera funciona como un mecanismo de diálogo eficaz y útil, se convirtió en una entelequia que fue mermada por el reparto discrecional de los recursos federales”, mencionó.
Destacó que el objetivo de la Alianza Federalista “no es de atizar la división y la confrontación política, como se hace a diario desde la tribuna de las mañaneras, peros sí alertar, llamar a la reconsideración ante legítimas preocupaciones derivadas de acciones e intentonas que parecen desandar el camino del federalismo, los avances institucionales y democráticos, así como las libertades que la ciudadanía ha conquistado”.
Mencionó que a casi dos años del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, “se vuelven desafortunadas las constantes (declaraciones) donde la oposición aparece como un enemigo a vencer, y se descalifica a quienes no piensan como él”.
Añadió que desde Palacio Nacional se envía la señal de: si no están conmigo, está contra mí, “y eso termina por amenazar las libertades de expresión y el descenso. Es delicado porque la unidad nacional no se debe traducir en torno al presidente de la República, sino de las instituciones democráticas”.









