CDMX.-Los mexicas tenían la cosmovisión de que la muerte era la continuidad de la vida y de acuerdo a la manera de morir tenías un lugar en algún paraíso a lado de un Dios o en inframundo, con los de abajo.

El mundo subterráneo, el submundo, el mundo inferior, el infierno, no importa como sea conocido, de igual manera corresponde al tercer plano mitológico del universo primitivo indígena: el reino de los muertos, la región de las sombras.
El concepto que tuvieron nuestros indígenas del pasado acerca del trasmundo era diferente al de ahora, los mexicas sabían que la muerte era parte de una continuidad de la vida y la finalidad última de esta concepción.

Para esta civilización, la muerte era parte del orden cósmico vital, en donde Mictlantecuhtli (Dios de la muerte) y a Tezcatlipoca (Dios de la vida) mantenían este ciclo. La manera de morir era el indicativo del destino que de deparaba al alma, la cual transitaba en lugares determinados según los dioses.









