


Oaxaca de Juárez, Oax.,— La atención pública se ha centrado en el presidente municipal de Santa María Huatulco, Julio Cárdenas Ortega, luego del accidente vehicular ocurrido en la carretera federal 175, a la altura del tramo hacia Ocotlán. Mientras el edil difundió un comunicado institucional para informar que se encuentra fuera de peligro, una de las personas que viajaba con él, la joven Dulce Enríquez, permanece hospitalizada en estado crítico, sin que su situación haya sido reconocida oficialmente por el Ayuntamiento.
El percance se registró la mañana del viernes, cuando la camioneta oficial en la que se trasladaba el edil volcó presuntamente durante un trayecto hacia la ciudad de Oaxaca. Horas después, Cárdenas Ortega agradeció públicamente las muestras de apoyo recibidas y confirmó su estabilidad médica; no obstante, en dicho mensaje no hizo referencia al estado de salud de sus acompañantes, entre ellos su chofer y la joven Dulce Enríquez.

Dulce, de alrededor de 20 años y conocida en Huatulco por su actividad como creadora de contenido digital enfocada al maquillaje, fue trasladada de emergencia en “código rojo” a una clínica privada ubicada en la colonia Reforma, en la capital del estado. Reportes médicos indican que presenta un cuadro grave de encefalitis y una inflamación craneal severa, por lo que tuvo que ser intubada y su pronóstico es reservado.
La ausencia de información oficial sobre su estado ha generado una fuerte reacción social. Ciudadanos y usuarios en redes sociales han cuestionado el manejo institucional del accidente, señalando una marcada diferencia entre la pronta difusión del bienestar del edil y el silencio en torno a la joven gravemente lesionada.
Familiares de Dulce Enríquez han exigido que Julio Cárdenas asuma plenamente la responsabilidad que corresponda por las lesiones sufridas por la joven y han solicitado la intervención de instancias estatales para garantizar que el caso se investigue sin privilegios.
Señalaron la necesidad de que las investigaciones se conduzcan con imparcialidad, incluyendo la aclaración de quién conducía el vehículo y bajo qué condiciones se realizó el viaje.
“Queremos saber por qué viajaban, si era un asunto institucional y quién iba manejando”, expresaron familiares, al insistir en que no debe haber trato preferencial.
Hasta el cierre de esta edición, el Ayuntamiento de Santa María Huatulco no ha emitido un pronunciamiento formal sobre el estado de salud de los demás involucrados ni ha reconocido públicamente a Dulce Enríquez como víctima del accidente. Tampoco se ha confirmado de manera oficial si existe una carpeta de investigación abierta o si se han practicado diligencias periciales, como exámenes toxicológicos, para deslindar responsabilidades.
Mientras el silencio institucional persiste, Dulce Enríquez continúa luchando por su vida en terapia intensiva. Su familia y amplios sectores de la sociedad reiteran una exigencia clara: verdad, transparencia y justicia, sin importar el cargo o la influencia política de quien resulte responsable.









