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La cúpula que no cayó, hermanos Ríos Suárez abandonaron Oaxaca antes del operativo contra ASAEO: Fiscalía

Oaxaca, Oax.— El operativo que las autoridades presentaron como un golpe contra la estructura de la Alianza de Sindicatos y Asociaciones del Estado de Oaxaca (ASAEO) dejó nueve detenidos, pero también evidenció una ausencia que ahora concentra la atención de las investigaciones: tres integrantes de la familia Ríos Suárez no estaban en Oaxaca cuando las fuerzas federales y estatales desplegaron el operativo.

Carlos Abraham Ríos Suárez, “El Oaxaco”; Iván Ríos Suárez, “El Kuki” o “El Cuqui”; e Indira Janet Ríos Suárez, “La Contadora”, son señalados como integrantes del núcleo de la organización y, de acuerdo con información atribuida a una fuente de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO), cuentan con órdenes de aprehensión y son considerados prófugos.

La pregunta que queda sobre la mesa es cuándo abandonaron el estado y, sobre todo, qué información tenían antes de que más de 300 elementos de seguridad irrumpieran simultáneamente en distintos puntos de los Valles Centrales.

El dato adquiere especial relevancia por la cercanía temporal entre la salida de los hermanos y el asesinato del periodista Francisco Alejandro Leyva Aguilar.

Leyva Aguilar fue asesinado el 22 de julio en el fraccionamiento La Esmeralda, en San Pablo Etla. El crimen provocó una fuerte reacción del gremio periodístico y posteriormente llevó la investigación al ámbito federal.

Treinta y seis días después, el 27 de agosto, La Esmeralda volvió a ser escenario de un operativo de gran magnitud.

Fuerzas federales y estatales catearon inmuebles en Pueblo Nuevo, Viguera, Santa Cruz Xoxocotlán y el mismo fraccionamiento donde había sido asesinado el periodista.

El despliegue terminó con nueve personas detenidas, entre ellas Sharon Italia Curiel Hernández, “La Italia”, identificada como secretaria general de ASAEO, además de otros integrantes de la organización conocidos como “El Cangrejo”, “El Panda” y “El Gordo”. También fue detenida una regidora de San Antonio de la Cal.

Pero tres nombres particularmente relevantes no aparecieron entre los detenidos: Carlos Abraham, Iván e Indira Janet Ríos Suárez.

Según la información proporcionada por la fuente fiscal, los tres ya habían salido de Oaxaca.

No se trata de una ausencia menor.

Carlos Abraham Ríos Suárez, “El Oaxaco”, ha sido mencionado en investigaciones y reportes previos como presunto operador criminal en los Valles Centrales. Información difundida recientemente también lo vincula con el denominado Cártel de la Costa, aunque estos señalamientos corresponden a investigaciones distintas y no constituyen por sí mismos una sentencia judicial.

La propia historia de la familia Ríos Suárez está marcada por episodios de violencia.

David Ríos Suárez, identificado en distintos reportes como hermano de Carlos y conocido por los alias de “El Gordo”, “El Junior” o “El Ratón”, fue asesinado el 30 de agosto de 2024 en Santa Rosa Panzacola.

A partir de entonces, diversos reportes comenzaron a ubicar a otros integrantes de la familia dentro de disputas relacionadas con actividades ilícitas y control territorial en los Valles Centrales.

Ahora, Carlos, Iván e Indira se encuentran fuera del alcance de las autoridades oaxaqueñas, de acuerdo con la información fiscal consultada.

Y es precisamente ahí donde aparece una de las principales incógnitas del caso: ¿por qué tres personas consideradas relevantes dentro de la estructura investigada pudieron abandonar Oaxaca antes de que se ejecutaran las órdenes de aprehensión?

La respuesta podría determinar si la organización fue realmente desmantelada o si parte de su estructura simplemente se desplazó antes del operativo.

La Fiscalía ha atribuido a la estructura intervenida actividades como extorsión, cobro de piso, despojo y narcomenudeo. Otras versiones han señalado posibles conexiones con homicidios y sicariato, acusaciones que deberán ser acreditadas mediante las investigaciones correspondientes.

El caso adquiere todavía mayor relevancia por el asesinato de Leyva Aguilar.

El periodista había mantenido una línea crítica hacia actores políticos y organizaciones que señalaba por presuntas actividades de extorsión y control de sectores comerciales y del transporte. Entre los señalamientos públicos aparecían referencias a ASAEO y al denominado Cártel de la Costa.

Tras el asesinato, la investigación comenzó a escalar.

El 24 de julio, Omar García Harfuch confirmó que autoridades federales participarían en las indagatorias y que la Fiscalía General de la República trabajaría junto con el Gabinete de Seguridad para esclarecer el crimen.

Posteriormente, la FGR atrajo la investigación mediante la Fiscalía Especializada en materia de Derechos Humanos.

Hasta ahora, ninguna autoridad ha establecido públicamente que los hermanos Ríos Suárez hayan participado en el asesinato de Leyva Aguilar.

Esa precisión es fundamental.

Su condición de prófugos, las investigaciones que los mencionan y su presunta pertenencia a una estructura criminal no permiten afirmar que sean responsables del homicidio del periodista. Esa responsabilidad deberá establecerse mediante pruebas y procedimientos judiciales.

Sin embargo, su posible salida de Oaxaca después del asesinato y antes del operativo contra ASAEO coloca nuevamente sus nombres dentro de una investigación que todavía tiene numerosas preguntas abiertas.

El operativo del 27 de agosto golpeó a una parte importante de la estructura que las autoridades investigan, pero no consiguió detener a todos sus presuntos integrantes.

La cúpula, al menos parcialmente, no cayó.

Tres de los nombres que las autoridades buscan —Carlos Abraham, Iván e Indira Ríos Suárez— ya no estaban en Oaxaca cuando llegaron las fuerzas de seguridad.

Ahora corresponde a las autoridades determinar si abandonaron la entidad por decisión propia, si recibieron información anticipada sobre el operativo, hacia dónde se desplazaron y qué papel desempeñaban dentro de la estructura investigada.

También queda por establecer si la información obtenida durante los cateos permitirá avanzar en otras investigaciones relacionadas con violencia, extorsión y control territorial.

Y existe una pregunta todavía más delicada: si los expedientes de ASAEO y el asesinato de Alejandro Leyva Aguilar terminarán encontrando puntos de conexión.

Por ahora, esa relación no ha sido acreditada públicamente.

Pero la coincidencia de nombres, fechas, territorios y estructuras investigadas mantiene abierta una línea que las autoridades deberán esclarecer.

Mientras nueve presuntos integrantes de ASAEO enfrentan el proceso correspondiente, tres nombres permanecen fuera del alcance de la justicia.

Carlos Abraham Ríos Suárez, “El Oaxaco”.

Iván Ríos Suárez, “El Kuki” o “El Cuqui”.

E Indira Janet Ríos Suárez, “La Contadora”.

Su localización podría ser una de las piezas que faltan para conocer hasta dónde llegaba realmente la estructura investigada en los Valles Centrales y, eventualmente, si existen conexiones con otros expedientes que permanecen abiertos.