En Opinión: “En esta cárcel maldita” por Sócrates Campos Lemus

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¡QUE CONSTE,…SON REFLEXIONES!

         SIEMPRE QUE RECORDAMOS LOS DÍAS DE PRISIÓN EN Lecumberri, por asuntos políticos y por el movimiento estudiantil de 1968, no por ratas ni corruptos, traigo a mi mente mi llegada a la cárcel de Lecumberri y recuerdo que cuando me internaron me ingresaron en la Crujía H y en la celda 8, ahí encontré escrito con carboncillo un letrerito que decía: “En esta cárcel maldita, donde reina la tristeza no se castiga el delito, se castiga la pobreza” y era totalmente cierto, existían privilegios para algunos, los que contaban con recursos y no tenían necesidad de hacer las fajinas porque podían pagar por ellas, no tenían necesidad de estar con otros muchos presos en una celda donde en algunos casos eran violados o amenazados por  presos o se enviaban a los custodios y a los presos que contralaban las crujías por medio de los Yotes, los jefes, presos que eran los mafiosos que ponían el orden y hacía las recolectas de dinero o los cobros de uso de los servicios, hasta los servicios médico o los que llevaban en algunos casos los alimentos a cada reo desde la calle cuando sus familiares podían hacerlo, ahí se veía la diferencia, unos platillos hechos para los que podían pagar o eran privilegiados o el famoso “rancho” que era una especie de “creoque”, creo que es caldo con huesos o con algunos frijoles, una cosa vomitiva, pero ni hablar o comías eso o te quedabas sin nada, así nos fuimos dando cuenta que incluso llegaban las botellas de diferentes licores a precios altos y se vendían a los presos de recursos, se traficaba la marihuana con diferentes calidades o la heroína o la famosa tecata que era la peor, en fin, hasta los tiempos de uso de las celdas para cuando los días de visita llegaban los familiares tenían precio y veíamos cómo llegaban todos los días grandes cantidades de alimentos y por la otra puerta salían al comercio informal o a los restaurantes con los que tenían acuerdos los administradores. Sí, todo tenía un preciosy la vida era una verdadera angustia diaria donde la impunidad y la violencia imperaban y donde se cumplían incluso las muertes por encargo y existían esos presos a los que se conocía como “pagadores” que eran los que se echaban la culpa de algún asesinato cometido por instrucciones y les pagaban por ello, al fin de cuentas ellos sabían que no alcanzarían a pagar los años por los que ya estaban sentenciados y así garantizaban otros años en estar en la prisión preventiva antes de pasar a la de los sentenciados, en fin, los tiempos de presión nos enseñaron muchas cosas pero creo que, finalmente, en mi caso, aprendía a tener confianza en sí mismo y a entender que la paciencia era vital al lado de la reflexión y de entender la realidad en la que nos encontrábamos, no es aceptarla, es conocerla, y de ahí ,poder hacer los ajustes para no perder los estribos.

         Hoy se habla que ya, en los tiempos de la privatización, que se privatizaron hasta los penales y es cierto, las condiciones se volvieron no solamente más trágicas sino que llegaron a un acto criminal y de alta corrupción, los alimentos se dieron en concesiones en contratos por años a algunos miembros privilegiados del sistema y así, miles de millones de pesos fueron a parar no a los estómagos de los detenidos, miles de ellos, no, fueron a parar a los bolsillos de unos cuántos funcionarios y políticos y un pequeño grupo de empresarios que mantienen aún el control de esos contratos y siguen haciendo de las suyas, hoy, a la llegada de Francisco Garduño, un brillante funcionario y honesto y claro con su obligación de servir a los demás, tiene sin duda un panorama claro de lo que ha venido sucediendo en este campo y en esos contratos leoninos que se han prestado a la fuga y embalsamiento de millones de pesos a un pequeño grupo de hamponcetes de cuello blanco, por esa razón la limpia que tiene que realizar es enorme y él sabe que afectará a muchos intereses no solamente de fuera y de grandes empresarios sino de las mafias internas que controlan los penales, y de ahí que su labor tendrá que ser con habilidad y fuerza real, en muchos de esos penales es claro que el control lo mantienen los grupos del autogobierno de presos que no son más que los grupos organizados y de mafias que operan en la realidad y eso no es sencillo de romper por todo lo que eso implica ya que el control es brutal y de una fuerza que pocos conocen en la realidad, así que la investigación tendrá que ser cuidadosa y contar con el apoyo de los centros de inteligencia nacional.

         LA COFNIANZA QUE GOZA Francisco Garduño al interior del grupo de seguridad y del conocimiento en lealtad y honestidad de Andrés Manuel López Obrador en la acción de Garduño es ya una enorme ventaja en este campo tan difícil de poner orden, sin embargo, cuanta con brillantes y honestos funcionarios que desde la coordinación de la Sec retaría de hacienda y Crédito Publico hacen una tarea de limpia financiera y van descubriendo los tejemanejes de esos grupos que controlaban ese sector en los contratos que han sido los ductos del saqueo a nivel nacional, los penales tienen un importancia vital en el mismo sector de seguridad ya que sino se logran destejer las mafias externas y las internas será difícil lograr su limpia y ahora más que nunca ,lo que suceda dentro del sistema de penales, representará lo que viene sucediendo fuera ya que las líneas de mando de las mafias siguen operando como una forma de control y esto implica romper esa fuerza para que efectivamente se puedan aplicar los sistemas de integración social y rehabilitación de los presos, por medio de empleos y por medio de educación real.

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