En Opinión: «Olor a sangre, Olor a muerte» por Sócrates Campos Lemus

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¡QUE CONSTE,…SON REFLEXIONES!

En uno de mis viajes me paré en algún pueblito cerca de la zona huachicolera, ahí me metí a una pequeña tiendita que entre moscas lo mismo vendía tortas de queso de puerco que pulque o refrescos con mezcal, cigarros de paquete de dos marcas chafas y cigarrillos sueltos para los chamacos que llegaban entre viciosos y curiosos, de pronto, llegaron algunos con bicicletas y teléfonos celulares y entraban y salían y me miraban raro, como preguntando qué pretendía hacer en ese sitio. Tomé rápido mi refresco medio caliente, pagué y salí a tomar el carro, de pronto un de los jóvenes me preguntó si quería huachicol y cuánto buscaba, le dije que no, que solamente me había parado por el refresco y él me aseguró que era de los buenos, que tenían varios miles de litros de huachicol y lo estaban rematando a doce pesos litro, me explicaba que como se habían puesto medio rudas las cosas y los jefes habían cambiado de rutas y de sitios les era más difícil a ellos hacer los tratos con los grandes gasolineros que venían y compraban por pipas, lo que más me sorprendió era que me decía que no era necesario el pago de inmediato, que ellos surtían y que después les decían a dónde depositar y lo más especial es que él estaba rodeado de un grupito de niños del huachicol, unos armados con pistolas y otros más con rifles 22 y alguno con un arma más larga que no pude distinguir, ellos estaban bien y como les di para que compraran refrescos y comida de pronto comenzaron a contar sus historias.

Mira, tú, ese chamaco mugriento ya no tiene familia, la mamá fue presa a Puebla, el papá murió en una explosión y sus hermanos fueron levantados por unos viejos que peleaban con nuestros patrones que son del Palmar y, él, pues ahora anda deseoso de jalar el gatillo, es el más bravo, el más enojado con la vida y no duda en matar y volteaba a ver a ese niño de doce años que mugroso y fumando un cigarrillo veía con ojos desconfiados lo que los demás decían de su historia y de pronto se fajaba mejor la pistola y decía que con esa “chacha” ya se había emparejado con la vida y que les había cobrado cuentas a algunos mugrosos y a unos cuántos metiches y chismosos que eran los que decían dónde estaban las tomas. Hoy aparentemente sin jefes al mando ellos buscan sus propios clientes y recursos, pero la verdad es que no se les puede creer, algunos volteaban hacia el monte y de pronto vimos algunos resplandores de sol en espejos y entendimos que teníamos que salir de ahí y nos fuimos entre saludos y choques de puños como en una especie de saludo especial de la región.

Después, en un lugar del camino en que hay al lado de la súper, me paré a tomar una quesadilla y ahí una viejita entre sollozos contaba que acababan de matar a uno de sus nietos esos que ahora disputan con los del huachicol y que él lo único que hacía era esconder los cuernos de chivo que le daban a guardar de vez en cuando a cambio de no hacerle nada a la familia ni de cobrarles el piso, explica que ahora ya está todo muy mal que el dinero nos hecho a perder, que nos trajo la maldición y al diablo, que los curitas andan con chicas y chicos y ya ni siquiera da misa en las capillas, que los jóvenes no quieren estudiar y quieren comprar un moto taxi para vender huachicol y drogas y que de la sierra y del por el Volcán traen mota y otras cosas que vienen de los camiones de los migrantes o con los migrantes que la van vendiendo de poco a poco en las zonas donde esperan los tiempos para moverse y que hay muchas viejas facilitas que nomás andan de pica braguetas y que las chiquillas solo piensan en ser artistas y andar de pirujas por las calles, que ya no saben tortear, ni cargar la leña ni freír un huevo, que eso sí nomás ven un moto taxista cerca saben que ahí se pueden ir a vivir con ellos y las llevarán a muchas a Puebla o a Tlaxcala y que de allá también vienen muchachos y señoras con joyas y carros a buscar niñas bonitas que de pronto no están por acá y los niños solamente piensan en las muertes y los golpes, que muchos andan con unos palos llenos de agujeros para dar tablazos a los que no jalan o van a la escuela y a los maestros los amenazan al igual que amenazan a los padres y a los muchachos bien portados, los cazan y los asaltan y golpean para terminar matándoles y los “polecìas” pues no pueden hacer nada, todos saben en dónde viven y tienen amenaza de los jefes de que si andan de metiches en donde no les llaman les caen a sus familias y las secuestran o las matan y hay ya casos de esos y en las casetas de cobro, muchos cobradores ya dejan pasar los carros cuando vienen cargados o llaman para que grupos organizados tomen las cacetas y dejen pasar vehículos que traen gentes, armas o drogas vaya usted a saber, total todo el diablo está metido en la zona y los curitas dicen que es porque llegó el Obrador y que los comunistas nos llevarán a ser como Cuba y Venezuela y que lo mejor es votar ahora pro el PAN a pesar de que los viejos son de los mismos, de los que siempre nos han cuereado y chingado y pues uno ya no sabe ni para donde ir o para donde voltear, y así pues solamente nos queda rezar y cantar las letanías como las abuelas a ver si el diablo sale de la zona, ahora todo huele a gasolina y a pólvora y a muerte y a sangre.

¿Usted conoce el olor de la sangre?, pues no se pierde de nada bueno, huele raro, dicen que huele como a muerte y la verdad es que creo que asina es, porque el otro día segurito sentí que me miraba la muerte y sentí escalofrío por los míos y cuando llegué a la colonia pues no ninguno de ellos pero al lado de la casa en una familia que llegó de Chiapas pues sí, todos muertos a balazos y otros a tablazos y ese olor horrible a sangre que huele como a muerte…

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