En Opinión: “Perdimos el camino a la felicidad” por Sócrates Campos Lemus

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¡QUE CONSTE,…SON REFLEXIONES!

         HABLÁBAMOS DE QUE LO QUE IMPORTA ES LA FELICIDAD y seguramente los que llevamos años en ello, sabemos que no importa tener muchas cosas porque las pocas cosas que tenemos las necesitamos en realidad poco, recuerdo que de niño, mi madre doña Clementina, me componía los pantalones que mi hermano Ariel, mayor que yo, dejaba cuando le compraban otros porque él crecía más, los pintaba nuevamente con algún colorante que parecía mágico y que se disolvía en el agua caliente a la que ponían sal para fijar mejor el color y al secar y planchar le daba una nueva vida a aquellos pantalones descoloridos, lo mismo con las camisas, como ella manejaba bien la máquina Singer de pedal a la que al paso de los años le adaptaron un motorcillo eléctrico, cambiaba los cuellos y arreglaba las mangas con parches de carnaza y, los zapatos, se llevaban al remendón de la esquina de República de Chile y  Mariana del Toro de la Sarín para que le diera sus puntadas y cambiara los tacones y pintara o pusiera unos fierrillos en las puntas que hacían un ruido especial y cantarín, ahí vivimos en una vecindad de tres patios, donde en su interior estaba el Pocito, ligado al conjunto de Santo Domingo, los cuartos eran oscuros y los baños pequeñitos y la cocinilla chica, cómo cambiaba la medida en comparación a la cocina de la abuela o de las tías en Zacualtipán y los cuartos y el aire y la luz y el sol o el frío o la neblina y la tierra y las pozas para ir al río y los árboles que daban manzanas o peras o ciruelas a las que robábamos en los campos y las bicicletas con las que rodábamos en caminos de tierra o el tirón desde las cruces en Tianguistengo cuando en carretones de madera bajábamos hechos la mocha rogando no chocar o que saliera un burro y ese aire y los árboles de naranja y los patios con sus flores y, eso era vida, con la tortilla recién sacada del comal poniéndole queso o solamente sal y eso si era vida, lo otro era como el martirio…

         Y así fueron apareciendo las cosas que esclavizan y matan y en vez de aguas frescas salieron los refrescos, primero, en envases de vidrio y después de plástico y nos dejamos engañar por comodinos e indiferentes sin pensar que la contaminación nos mataría al paso de los años, no muchos, y los anuncios en la radio y en la tele donde se vendía los cigarros y en las películas los hombres con cigarro y las mujeres también, el caso era enviciarnos y nos enviciamos y nos fuimos matando y perdiendo el sabor del aire puro y pensamos que el contaminado no era tan malo y así, también, para que no nos olieran nos encerramos en el baño o en el cuarto y nos acostumbramos a estar solos y, solitarios nos perdimos, porque al final de todo, los seres humanos somos gregarios, y ya no salimos en las bicis ni jugamos en las calles o en los patios y se perdieron las risas de los niños en las casas y las madres y los padres pensaron que era mejor tener menos hijos y se limitaron y así también en vez de risas y cantos de niños comenzaron a comprar más cosas y cosas, lo que salía en la televisión y las cremas para las madres que antes solamente se ponían crema Pons o Nívea se cambiaron a muchas más para cada etapa y los coloretes y los viles y los roperos pequeños que contenían más papeles que vestimentas fueron sustituidos por enormes closets para acumular más ropa, apareció la moda y a comprar y los alimentos enlatados y pensábamos que eran chic y de buen gusto sin saber que nos envenenamos y en vez del tequila o el mezcal la cerveza corona y el wiski y el coñac y el ron y la chingada el caso era andar pedo cada fin de semana y en vez de estar con la familia andaban cuidando la cruda y se dejaron de hablar y sacar a los niños a jugar y caminar y enseñarles a patinar o andar en el diablillo o en la bici y los padres perdieron, por el consumismo, su relación con la esposa y con los hijos y se perdió el respeto, todo era consumo y desechable y encierro para que los vecinos no fueran a pedir o envidiar y el aislamiento y la soledad y la depresión y con ella las alergias y los calmantes y los dolores de cabeza y se acabaron los chiqueadores, todo era pastilla y hasta para no tener niños se tomaban las pastillas y se negaba la vida y se cambió por la muerte, y la modernidad permitía que las relaciones fueran efímeras y por tanto se perdieron las familias y se convencieron muchos que para evitar los hijos eran mejores las relaciones entre iguales al final de cuenta, en el encierro, no los veían y empezaron las drogas y las drogas fueron las que dieron margen a que se domesticara y esclavizaran con facilidad a todos porque se enviaban a la guerra y para matar o ser muerto era necesario no sentir como seres humanos y por ello, los drogaron y los sobrevivientes siguieron drogándose para olvidar los horrores y terrores de la guerra y así, los que manipulan se fijaron que eran un negocio los drogadictos e inventaron a las mafias y a los mafiosos y alegraron a los bancos y a los políticos y corruptos porque nadie protestaría estando drogado y esto les facilitaba el control de todo y el encarcelarnos má, a final de cuentas los que no usaban drogas tenían la televisión y la computadora y el teléfono que es la mejor droga para apendejarnos a todos y esclavizarnos más y no nos damos cuenta porque pensamos que los político nos vendrían a salvar cuando eran parte de ese esquema de esclavitud para los demás.

         Y aparecieron los esquemas de liberación y las tetas se cambiaron por chupones de plástico y se terminó el sabor de piel de madre y por ello se desquiciaron muchos niños y la leche materna se cambió por la leche en polvo y el cargar al crío se cambió por el carrito alejado de todo contacto humano y así perdimos a las madres y a los padres y la tragedia se inicia y degenera más, por ello, ahora, todo está ligado a lo comercial, no se deja ni siquiera que el aire puro llene los pulmones porque aparecen las alergia  al polvo, polen y a no sé cuántas chingaderas más y nos seguimos matando, comprando envases de plástico, pagando más, sacando el dinero para el consumo idiota y engordando y, solitarios, nos quejamos de soledad y nos deprimimos y, nos matamos….

Esa es nuestra tragedia actual…perdimos el camino a la felicidad.

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