En Opinión: “Y, nos encarcelamos todos” por Sócrates Campos Lemus

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¡QUE CONSTE,…SON REFLEXIONES!

         HE ESTADO POR VARIOS DÍAS EN MI CASA DE OAXACA, vivo en la zona de San Felipe del Agua, muy cerca de la montaña de San Felipe, tengo vista al Sur y veo, desde mi recámara, el monte de las ruinas de Monte Albán y parte de la ciudad de Oaxaca, al norte, el cerro de San Felipe y su aire limpio y oxigenado, gozo de dos jardines, uno al norte y otro al sur y luz todo el año de manera natural, ahí, en verdad que me siento libre y feliz, finalmente, no he buscado acumular cosas materiales sino buscar la felicidad. Reconozco la belleza de la libertad y del aire limpio y de la luz del sol porque por motivos de la lucha estudiantil de 1968, estuvimos presos en Lecumberri dos años ocho meses y ahí se deterioró la vista por falta de espacios y las paredes negras y oscuras con los gritos y las angustias nos hacían reflexionar sobre la libertad y la felicidad, por eso siempre he buscado los espacios libres y las áreas verdes, eso, no tiene precio y en cambio marca la forma de pensar y de actuar.

         Ahora tengo que retornar a la capital, ahí, a un departamento que tiene que mantener cerradas ventanas y puertas porque da a Patriotismo y el ruido y la contaminación es terrible, así que comienzo a reflexionar y me digo cómo hemos llegado a esto en contra nuestra, de nuestra salud física y mental y en contra de la vida de nuestros hijos, preferimos, en las ciudades, mantenernos encerrados, confinados, encarcelados, si bien dicen que para chingarnos no se necesita que alguien lo haga, los hacemos nosotros mismos por convicción o ignorancia o por indiferencia que nos atrapa.

         Nos fuimos encerrando por comodidad, perdimos poco a poco el gusto por la luz y pensamos que la modernidad nos daría la vida y la felicidad y optamos por el aire acondicionado y la luz artificial, por los alimentos congelados y enlatados, perdimos el gusto de la calle y del trato, desconfiamos de los demás y caminamos solos y agriados, encabronados con la vida y con todo sin saber la razón y, esa razón es que nos encarcelamos por idiotas y modernos, sin pensar que al confinarnos perdimos la libertad incluso de razonar y ya no hicimos ejercicio en el campo o al aire libre, preferimos la caminadoras porque tenemos miedo de hacerlo libres y nos atamos al enchufe y a nuestros pensamientos solitarios y nos cargamos y tronamos frente a la caja idiota y nos llenan de gastos artificiales y de cosas totalmente negativas y no nos dejan pensar, si bien dicen que para esclavizar, no hay que dejar pensar a los pendejos, y así nos han esclavizado y atado y después en este mismo encierro, donde perdimos el gusto y la sensibilidad, también dejamos de comunicarnos en la casa, con los hijos, y ellos cayeron en los jueguitos del internet y después en la computadora y ahora en el teléfono y todo el día están viendo idioteces y pensando en consumir y no comunicar ni pensar, les da flojera mandar un largo mensaje o hablar por teléfono y se clavan por horas en ese esclavizaste aparato y los perdemos porque son desconocidos y nosotros somos algo molestos para sus gustos y relaciones y así fuimos avanzando en la tragedia y, solos, pensando y aburridos de todo comenzaron a creer que los gustos y la naturaleza se pueden romper y comenzaron a tener relaciones entre ellos, porque era más sencillo la relación y surgieron los grupos de gay y de todos los tipos y dicen que la felicidad no es lo que hay sino lo que nos han mostrado y manipulado por medio de las señales que manos perversas y anónimas lo hacen desde quién sabe dónde y así se va rompiendo la organización social y natural de la familia y de la sociedad y se construyen nuevas formas, porque así se sustituyen las drogas y la manipulación es mucho más sencilla, nadie piensa y por tanto todos están esclavizados y son manipulables y dóciles y pienso en qué sencillo mecanismo nos jodieron o por qué sencillo mecanismo nos esclavizaron y, nadie peleo, y para colmo, ahora, la visión de las drogas es para romper el pensamiento de los rebeldes e inquietos y los atraparon en esas experiencias donde pretendían buscar nuevas formas de pensamiento y experiencias de vida y ahí están, controlados y apendejados totalmente.

         Uno lucha por la libertad cuando estás consiente de lo que significa, uno lucha por la naturaleza cuando la valoras, uno lucha por la familia cuando la amas y la entiendes y sabes qué buscan cada quién con cada cual y entendemos que la mayor fuerza es defender a los que amamos y estamos dispuestos incluso a matar, por ello nos destruyeron en lo familiar y nos generaron un individualismo dócil, sin pensamiento, manipulado, sin sentido, sin fe ni esperanza, solo vale el consumo de lo que sea que aparezca en la televisión y seguimos en las ciudades encerrados en los departamentos, viviendo de prestado, sin aire y sin luz natural, por ello las nuevas enfermedades, las famosas alergias, si reciclamos el aire que está contaminado de la calle y del encierro y cubrimos los malos olores con productos químicos y la blancura de la ropa no con el sol, sino con detergentes y pendejadas y ya ni siquiera sabemos lo que es un pañuelo que además servía para enamorar y tener recuerdos o perfumes que nos hacían suspirar, ahora, todo es papel, plástico, desechables, comida fría que nadie sabe cómo se cocina no hay recetas de la abuela, no hay pláticas en la mesa, no hay comentarios en los programas y la televisión nos sigue encadenando al consumismo y nosotros hablando de pendejadas, que si es necesario más militares o policías para que no salgamos del encierro y que en el encierro de los departamentos nos sintamos más seguros aunque  nos esté llevando la tiznada y, el presidente habla de cambios pero no habla de la felicidad, solamente habla de su felicidad en el beis bol recordando que jugaba descalzo y con un palo como bat y se le olvida el aire libre, el buen gusto por comer, el platicar con los que ama y con los cuates, se encierra también y perdona como dios, sin saber si eso es lo mejor para los demás, porque no se ha dado cuenta de que perdonó a los que nos mantienen esclavos y jodidos, porque todo sigue igual…a lo mejor, por ello quiere irse a la Chingada, su rancho, allá en Palenque, buscando el sol y el aire limpio…y la buena tierra.

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