En Opinión: “Realidad contra sueños guajiros” por Sócrates Campos Lemus

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¡QUE CONSTE,… SON REFLEXIONES!

PUES como que se pueden dar datos, cifras, especulaciones, dictados de análisis, pero la realidad es la realidad, y a pesar de que nos digan los funcionarios de que estamos mejor en materia de seguridad, de que bajan los robos de vehículos, de que se regulan los homicidios dolosos, que ya no hay muchos balazos sino más abrazos y blablbabla, la neta, como diría el clásico cando se refería a un ex presidente, pues es que la inseguridad sigue al lado de los robos de hogares, en las calles cuando te roban el celular, los que sacas del banco, los bienes que llevas a la vista cuando caminas por las calles, la denuncia que no avanza porque los ministerios públicos o los policías andan en la joda y no tienen más tiempo para escuchar, siquiera, ya no levantar tu declaración, y ahí te dejan esperando y elucubrando y mentándoles la madre, en fin, seguramente, AMLO, tiene muchas buenas intenciones, habla de que diariamente revisan y atienden los asuntos de la inseguridad, el caso es que lo pueden hacer cada ocho horas, pero no vemos resultados claros en las calles y las casas, así, siguen los robos y los asaltantes, pues andan más con balazos que con abrazos, y nos siguen chingando, es la realidad.

Por ejemplo, les comento, tenemos un negocio a media cuadra de la casa oficial de Oaxaca, siempre hay, en las esquinas, guaruras y motos y policías, se supone para guardar la seguridad del lugar, pero no se pude explicar que a pesar de ello, en las calles, a su plena vista, sigan dando cristalazos o entrando a las casas por las azoteas y nadie se dé cuenta o sigan robando a los que caminan para mostrar que hay un imperio de los delincuentes y no de los resultados que nos cuentan, y me dirán que esto es porque no hay suficientes policías, pero de nada importa que uno les comente que entran por atrás, alquilando cuartos de un hotel de mala muerte o que se suben por los balcones a plena vista de todos y nadie hace nada, y no detienen, porque no tienen la capacidad, dicen, de bloquearlos en plena faena y que no hay patrullas o que no se puede atender la inmensa demanda de todas las calles y colonias de una capital que es hermosa y que, de pronto, se convierte en un caos y una tragedia.

Existe un centro de hermosas instalaciones, que se alquila para las lujosas fiestas de muchos ricos del país que vienen a casarse o realizar alguna ceremonia con sus invitados de gran nivel, el caso es que, a pesar de ello, he encontrado a muchos que están encantados por la belleza de la ciudad y lo hermoso de Oaxaca, pero dicen que jamás volverán, y ¿saben la razón?, pues es muy simple, cuando salieron del festín y pretendían abordar sus vehículos pues los encontraron montados en cuatro tabiques o rotos los cristales y así pues nadie tiene seguridad de nada, si cuando uno se detiene a pensar que los ricos tienen seguridad y guaruras, pero de nada les sirven, porque los joden, y esto es lo que genera una mayor preocupación en los ciudadanos.

Y bueno no es que no exista denuncia ciudadana, es que ya nadie cree en eso, aunque se hable a los jefes de la policía y se muestren atentos y preocupados y atiendan las llamadas, el caso es que, al final de cuentas, no tenemos resultados y nos enteramos que, cuando menos, algunos colaboradores del jefe andan en la pachanga o bien, tienen relaciones mafiosas que son las que les permiten completar los bajos salarios que les pagan en los municipios, y bueno, el presidente y los demás burócratas del poder pues cuentan con policías permanentes para cuidar sus propiedades y sus gentes, pero la jodidez pues no, andamos preocupados, y ya no sabes si es mejor callar y poner cuatros para cazar a los rateros y darles su merecido o crear los grupos que colocan mantas y están atentos para detener a los delincuentes y amenazarles con lincharlos o darles una madriza de su tamaño… así, a pesar de que nos digan que no se puede hacer justicia de propia mano, pues la neta es que si no hay justicia, pues algo se debe de hace, porque ya vemos que a pesar de que se tenga conocimiento de un idiota ricachón y político que es capaz de lanzar acido a las cara de una hermosa mujer, solamente porque no lo peló y anda libe, pues indigna y las mujeres reclaman justicias y ojalá lo encuentre antes la policía, porque si lo encuentran las mujeres no se extrañaría que lo caparan con uña. También indigna que a una banda de niños que son ejemplo de talento musical les roben los instrumentos y nadie sabe ni supo cómo, a pesar de que no son fácilmente ni negociables ni transportables, y las comunidades están alejadas, y si la indignación popular alcanza mucho y se descubre a los asaltantes, pues no es de extrañar que éstos reciban un fuerte reclamo que puede llegar a atentar contra su vida, así hemos visto, desde hace años en el Istmo, cuando los lugareños mataban y quemaban a los rateros, secuestradores y sicarios,,,y ahí si, pues entones, por la mala publicidad, las autoridades, ponen atención y tratan de encontrar a los verdaderos culpables.

En lo personal me conmueve mucho la fuerza de voluntad de AMLO para, todos los días, lidiar con sus funcionarios y escucharles decir lo mismo sobre la seguridad, pero no ver los resultados que, al final de cuentas, dice, alcanzan, porque la gente no lo ve en este sentido, es como la ilusión y el sueño guajiro que dice AMLO de que busca que los jodidos lleguen a estudiar al TECNOLÓGICO DE MONTERREY, y pues, por talento pueden, pero cuando tengan que ir de prácticas o comprar los útiles o vestirse cuando menos a la moda, con ropita de paca, y no tengan dinero y sean víctimas de las burlas de los riquillos y se generen los conflictos, pues ya veremos que no es lo mismo, los sueños,a la realidad, porque al final de cuentas debemos entender que todavía hay “clases sociales”, como dicen los riquillos, y ellos no entienden de que todos somos iguales, porque al final de cuentas, ellos, no lo son con relación al infeliciaje, por mucho que el presidente sueñe en eso. La realidad es que existe, una lucha de clases, y eso es la verdad no las buenas intenciones que nos llevan, al final de cuentas, al infierno, porque su camino está pavimentado de buenas intenciones…

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