
Apenas han transcurrido dos semanas desde el inicio del ciclo escolar en las preparatorias de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO), y padres de familia de estudiantes de la Preparatoria 8 ya advierten señales que, aseguran, generan preocupación sobre el rumbo académico de los jóvenes.
Padres y madres de familia se acercaron a la redacción de este medio para denunciar lo que califican como una “grave crisis educativa” al interior del plantel, particularmente por la ausencia recurrente de algunos docentes y por clases que, según sus testimonios, no estarían desarrollándose de manera adecuada.
Los inconformes cuestionaron que, cuando apenas comienza el ciclo escolar, algunos profesores ya registren faltas, mientras que en otros casos —aseguran— sí acuden al salón, pero no desarrollan propiamente la actividad académica.
“Si de por sí el aprovechamiento académico es bajo, que los maestros no se presenten o que no den clases no ayuda en nada”, señalaron los padres, quienes consideran que las primeras semanas son fundamentales para establecer las bases del aprendizaje y organización del semestre.
De acuerdo con las denuncias recibidas por este medio, en la asignatura de Inglés, durante la primera semana el docente habría impartido únicamente dos de las cuatro horas que corresponden, mientras que durante la segunda semana habría faltado uno de los días programados.
En la materia “La materia y sus interacciones”, los padres señalan que la docente acude al salón, pasa lista, revisa las tareas y posteriormente se retira, sin desarrollar la clase. Además, aseguran que durante la primera semana habría faltado en dos ocasiones.
A estas situaciones se suman otros reportes: el profesor de Ciencias Sociales habría faltado una hora durante la segunda semana; en Lenguaje y Comunicación se reportó la ausencia de una hora el miércoles; en Pensamiento Matemático habría faltado una hora durante la segunda semana, mientras que en Humanidades se señala la ausencia de un día.
Los padres de familia aclaran que no se trata solamente de contabilizar faltas, sino de advertir una problemática que puede tener consecuencias directas en el aprendizaje de los estudiantes. A su juicio, perder horas de clase desde el arranque del ciclo significa reducir oportunidades de aprendizaje en un contexto donde precisamente debería fortalecerse el desempeño académico.

La duplicidad de funciones, otro foco de preocupación
A las ausencias denunciadas se suma otro aspecto que, de acuerdo con los padres, genera dudas sobre la organización académica del plantel: la duplicidad de funciones.
Señalan que el docente encargado de impartir Pensamiento Matemático también ocupa el cargo de Coordinador Académico, por lo que cuestionan si resulta viable desempeñar simultáneamente ambas responsabilidades sin afectar alguna de ellas.
La preocupación, explican, radica en que las funciones de coordinación demandan tiempo para atender asuntos administrativos y académicos, mientras que impartir clases requiere presencia constante frente a grupo, preparación de contenidos, evaluación y seguimiento de los estudiantes.
Para los padres, esta situación debería ser revisada por las autoridades universitarias antes de que termine convirtiéndose en un problema mayor.
Mucha imagen, poca respuesta a los problemas de fondo
Las denuncias contrastan con la imagen que la nueva administración universitaria ha proyectado en redes sociales, donde son frecuentes las fotografías de reuniones, recorridos, encuentros y actividades institucionales acompañadas de mensajes relacionados con el fortalecimiento de la Universidad.
Sin embargo, para los padres de familia de la Preparatoria 8, la realidad cotidiana en las aulas parece contar una historia diferente.
Mientras las redes sociales muestran reuniones, fotografías y una intensa actividad institucional, en los salones —afirman— hay estudiantes que están perdiendo horas de clase apenas iniciado el ciclo escolar.
El problema de fondo, advierten, no debería reducirse a la imagen pública de la Universidad, sino a los resultados que puedan observarse directamente en las aulas.
La pregunta que dejan sobre la mesa es simple pero incómoda: ¿de qué sirve presumir una transformación educativa si los alumnos no están recibiendo de manera regular las clases que les corresponden?
Los padres de familia hicieron un llamado a las autoridades de la UABJO para que revisen de manera puntual estas denuncias, supervisen el cumplimiento de los horarios y responsabilidades docentes y, sobre todo, coloquen nuevamente el aprendizaje de los estudiantes en el centro de las decisiones universitarias.
Por ahora, aseguran, el rumbo educativo de la nueva administración luce incierto. Entre fotografías, reuniones y discursos sobre la transformación universitaria, la verdadera evaluación comienza en los salones de clase; y ahí, sostienen los padres inconformes, los resultados todavía están lejos de reflejar el esfuerzo que se presume públicamente.









