En Opinión: “Los medios libran la lucha por la libertad en México” por Alfredo Martínez de Aguilar

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*“Mientras en medios nacionales se ha convertido en tema de debate, hoy  #Oaxaca amanece con una eterna postal: la toma de caseta de Huitzo. Normalistas en plena faena. ¿Libre expresión? No. Es vil atraco”, denuncia en las redes sociales el analista político Juan Pérez Audelo @nathanoax.

* La industria del chantaje no paga impuestos, aunque presuntamente tiene que compartir el botín con los funcionarios federales y estatales con los que negocian, y al convertirles en sus cómplices los dirigentes de los grupos de presión, se garantizan total impunidad ante la ley.

Juan Pérez Audelo al igual que otros analistas políticos, como Felipe Sánchez Jiménez, permanentemente denuncia, critica y condena los bloqueos de calles, carreteras y toma de casetas de peaje.

A estas denuncias, críticas y condenas, se suman las palabras y voces de Rosy Ramales y María de los Ángeles Nivón, así como de Humberto Torres y Humberto Cruz, todos respetados y admirados colegas.

En uno de sus recientes tuits Juan Perez Audelo @nathanoax escribió “Mientras en medios nacionales se ha convertido en tema de debate, hoy  #Oaxaca amanece con una eterna postal: la toma de caseta de Huitzo. Normalistas en plena faena. ¿Libre expresión? No. Es vil atraco” @OaxPress @SEGEGO_GobOax @PacoPiza9 @rosyramales @Tomas7J @efektoaguila

En respuesta al mensaje de Juan Perez Audelo, sociólogo y periodista. Autor de la columna De Paradojas y Utopías en El Imparcial de Oaxaca y director del semanario Realpolitik escribimos:

“Un pueblo, cuyos hijos e hijas son mayoritariamente indignos y cobardes, para exigir a las autoridades respetar y hacer respetar la Ley; merece esto y más, querido hermano Juan. Somos incapaces de defender nuestros más elementales derechos. Abrazo fraterno”.

El señalamiento cotidiano de nuestros compañeros amigos-hermanos nos invita  provocadoramente a reflexionar sobre la industria del chantaje, la única actividad económica próspera en Oaxaca antes y durante la COVID-19.

Quehacer boyante para los dirigentes de 685 organizaciones políticas y sociales que existen en las diversas regiones y que presionan y chantajean con el modus operandi de delincuencia organizada.

Actividad harto redituable, pues no pagan impuestos, aunque presuntamente de manera obligada tiene que compartir el botín con los funcionarios federales y estatales con los que negocian.

Y es aquí en donde la puerca tuerce el rabo, ya que al convertir en sus cómplices a los funcionarios con los que negocian, los dirigentes de los grupos de presión, se garantizan total impunidad ante la ley.

Para salir al paso de las descalificaciones de este último señalamiento, es pertinente aludir a Luis Cabrera, ideólogo de la Revolución Mexicana, al denunciar la corrupción y exigírsele pruebas.

Corría una más de la sesiones de la Cámara de Diputados. Había sido electo al triunfo maderista. Tomó la palabra el diputado Luis Cabrera y con su voz de hombre entero dijo: “Ante ustedes, compañeros, acuso al diputado Gómez de haber dispuesto indebidamente de una partida del presupuesto, para su uso personal”.

Ante las miradas de sorpresa de todos, el diputado Gómez tomó la tribuna para decir: “Yo le pido al diputado Cabrera que me pruebe tal acusación”. A lo cual respondió solícito el diputado Cabrera: “Compañero diputado Gómez, le acuso de ratero, no de pendejo”.

Y eso es lo que, en el México y Oaxaca de hoy sucede, se puede acusar a presidentes, a diputados, a senadores, a funcionarios, a políticos de haber usado indebidamente partidas presupuestales u otros conceptos monetarios y nadie encontrará culpable a nadie. Sí, pendejos no son.

Por eso no avanzó la Revolución, por la cultura del robo, de la impunidad. No existe un presidente ni un político de los partidos PRIAN, PRD y MORENA que pueda resistir una auditoría responsable, clara, republicana y justa.

De ahí la trascendencia de la lucha por la libertad en México que libran numerosos periodistas en los diversos medios de comunicación, particularmente impresos, no sujetos a concesiones públicas como la radio y la televisión.

Sobra razón a un célebre escritor inglés cuando visionaria y temerariamente dijo: “Quitadme toda clase de libertad, pero dejadme la de hablar y escribir conforme a mi conciencia”.

Estas palabras demuestran lo que de la prensa tiene que esperar un pueblo libre, pues ella, señoras y señores, no sólo es el arma más poderosa contra la tiranía y el despotismo, sino el instrumento más eficaz y más activo del progreso y de la civilización.

Tampoco faltó razón al mártir Francisco Zarco al defender la Libertad de prensa ante el Congreso Constituyente, el 25 de Julio de 1856:

“Los ilustrados miembros de nuestra comisión de Constitución que profesan principios tan progresistas y tan avanzados como los míos sin quererlo, porque no lo pueden querer, dejan a la prensa expuesta a las mil vejaciones y arbitrariedades a que ha estado sujeta en nuestra patria. Triste y doloroso es decirlo, pero es la pura verdad: en México jamás ha habido libertad de imprenta; los gobiernos conservadores, los que se han llamado liberales, todos han tenido miedo a las ideas, todos han sofocado la discusión. Todos han perseguido y martirizado el pensamiento. Yo, a lo menos, señores, he tenido que sufrir como escritor público ultrajes y tropelías de todos los regímenes y de todos los partidos”.

Poco o nada ha cambiado la cruel, cruda, descarnada, dolorosa y lamentable realidad acerca de la falta de respeto a la prensa o, lo peor, genialmente perversos como son los gobernantes y políticos han dicho que nos dejan ladrar como los perros a la luna, pero no nos hacen caso. ¡Qué tal, eh!

alfredo_daguilar@hotmail.com

director@revista-mujeres.com

@efektoaguila

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